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6 de diciembre

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ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO: MI AVENTURA HELL HEAVEN 2018

Era mi segunda vez de asistir a un mega festival de metal en América Latina, siendo el primero el Siembra y Lucha 2013 en Costa Rica y desde el comienzo sabía que mis expectativas sobre el mismo, serían justificadas, puesto que los mexicanos se esmeran en hacer muy bien todo aquello relacionado con las artes, sea o no originario de su cultura.

Con un cartel impresionante que como “headliners” ostentaba a Ozzy Osbourne, Judas Priest, Deep Purple y Scorpions y bandas sumamente queridas como Megadeth, Marilyn Manson, Saxon, Testament, Moonspell como secundarias en el “main stage”; este evento prometía ser como cualquiera de aquellos que ya había presenciado en Europa y Estados Unidos.

Con cuatro escenarios, que incluía dos principales, el Hell y el Heaven,  un sistema de seguridad riguroso, un predio muy adecuado para este tipo de maratones metaleras, un autódromo (una circuito para carreras de automóviles) un surtido de bandas de primera tanto de México como de Estados Unidos y Europa, un surtido astronómico de cerveza azteca para los sedientos y una asistencia de 160 mil rockeros y metaleros de todas las edades; Hell Heaven prometía arrollar y así,  fue a pesar del tremendo incidente del viernes 4 de mayo, en el que nos cayó una tormenta eléctrica desde la mitad del show de Testament hasta el final del show de Scorpions.



Nos pasaron algunas cosillas durante el festival de las que hablaré a lo largo de este reportaje, pero así es el espíritu del rock & roll: aguerrido y la verdad valió la pena, cada minuto del mismo y tener la oportunidad de simplemente ver a jóvenes y adultos no solo del gran país azteca en todos los estilos y tamaños de fans del metal, sino también de diferentes países de América Latina, que se daban a conocer por el hablado, alguna bandera u otro detalle.

El simple hecho de llegar ahí después de tantos obstáculos en torno al festival Hell Heaven, el que fue abruptamente cancelado en el 2014 por razones políticas; aunque pudo realizarse con éxito en el 2016 con eminencias del metal como Twisted Sister, Rammstein, Ghost, Epica, etc.



La cita fue el día 4 y 5 de mayo en la curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, localizado en la ya famosa y concurrida Ciudad de México. Regresando a sus antecedentes, el Hell & Heaven 2016 había sido ya un éxito al traer a bandas como Rammstein, Twisted Sister, Ghost entre otros y que tomó lugar en el mismo Autódromo Hermanos Rodríguez.

Se planeaba una edición del festival para el 2017, pero no se pudo hacer por razones que desconocemos.

Había tanta expectativa para el festival 2018, que sin que se anunciara el cartel aun; los boletos se comenzaron a poner en preventa desde el 6 de octubre, el 21 de ese mes se anunciaron las bandas y para el 3 de noviembre, se habían agotado.

Pero la verdad es que nada podía compararse con la bandeja de maravillas del metal que habría en el 2018, y a medida que se iban anunciando los artistas, se concluía que era una cita imperdible para los metalheads latinoamericanos.



Autódromo Hermanos Rodríguez, recinto del Hell Heaven Fest 2018.

Y a medida que se actualizaba más la información sobre el evento; se anunciaban nuevos eventos y carpas con novedades que se podrían hacer; lugares de tatuajes, motocross, y hasta un lugar donde casarse.

Después del rotundo éxito de este monumental edición 2018, en la que los organizadores superaron sus propias expectativas; estoy segura que Hell Heaven ahora no se detendrá y solo buscará llegar a altura estratosférica en todos los sentidos, corrigiendo algunos pequeños errores y siendo igual de exigente en la selección de los artistas.

Me alegro mucho por México; total, cuentan con la comunidad rockera y metalera más grande de América Latina, lo cual permite que solo con sus habitantes; el festival Hell Heaven sea muy exitoso en asistencia.

Ya están en las grandes ligas de festivales metaleros.



En ruta al Hell Heaven 2018 en Ciudad México.

Al llegar al Autódromo Hermanos Rodríguez poco después de la hora de inicio; algo que se demoró porque el tráfico se complicó muchisímo más de lo normal un viernes por la tarde, por la afluencia de fans hacia el Hell Heaven; tuvimos que dar una caminada tremenda porque la ruta para rodear el lugar y alcanzar el portón de ingreso,  era enorme.

Yo estaba intranquila porque desde antes de salir para el autódromo, miraba que el cielo estaba muy gris; pero tenía la esperanza de que si llovía, que pasara rápido.

En la caminata ya hacia el “venue”, miraba a varias personas vendiendo impermeables de bolsas de basura negras y otros materiales, y yo decía,: “Pero que tan eminente será esa lluvia?”.

Y no se nos ocurró comprar los”capotes”, lo que sería un error.



Nuestros boletos de entrada para el Hell Heaven 2018.

Tras pasar por tres filtros de seguridad y checar nuestros boletos, comenzamos a ver lo que para su servidora es el paraíso: los puestos de camisetas rockeras y de diferentes accesorios metaleros de las bandas participantes en Hell Heaven, así como las camisetas del festival.

Una innumerable cantidad de puestos en ventas en dos áreas diferentes y al irnos acercando al predio, vimos marquesinas con fotos gigantescas de leyendas del metal que han visitado México como ser Scorpions, Guns & Roses, los Kiss, Black Sabbath,  Ronnie James Dio, entre otro.

Yo sentía el irreprimible deseo de irme a tomar fotos frente a esas marquesinas; pero no se podía porque ya se llevaba una agenda de tiempo para los shows que ya habían dado inicio.



Era obligatorio tomarme una foto en una de las marquesinas de entrada al festival y más si es con Guns & Roses.

Entrar al enorme recinto al aire libre del Hell Heaven 2018 me hizo recordar los predios de festivales europeos, ni más ni menos y al fondo se miraba los escenarios principales Hell y Heaven y en ambos lados, se apreciaban el escenario True y el escenario Alternativo.

Y me imagino que lo que le estaba pasando a todos, era que los horarios de las bandas chocaban, algo que es inevitable en estos grandes conciertos; ya que tenías que decidir que bandas escucharías solo un ratito, qué bandas serían tus imperdibles y cuales inevitablemente tenían que sacrificar.

Ya con la tranquilidad de que estábamos en el autódromo, mientras nos dimos un momento para tomarnos una cerveza Modelo, una de las dos cervezas patrocinadoras; nos sentamos en la grama y escuchamos a De La Tierra, la banda latinoamericana formada por personajes tan reconocidos como Andreas Kisser de Sepultura, Alex González de Maná, Andrés Giménez de A.N.I.M.A.L. y Harold Hopkins de Puya, que se dedican a hablar de temas urgentes de nuestros países.



Ya adentro del Hell Heaven y detrás de mi los escenarios principales, el Hell y el Heaven y el cielo gris.

Pero prontito nos levantamos porque fuimos a la carrera a ponernos frente al escenario True, algo que nos sorprendió por la importancia y el valor de Testament en el thrash metal mundial.

Ya habían estado en una edición del Hell Heaven en Guadalajara e inició la caída lenta pero segura de gotas de lluvia tras las primeras dos canciones de los metaleros.

Pero me tenía muy distraída un adolescente que aparentemente piensa que la mariguana es más importante que el metal, porque no paraba de pedirle a un adulto que estaba frente a nosotros apodado “Monstruo” que le regalara.

Y no podía encender el bendito puro el que ostentaba como si se tratada de un trofeo y andaba pidiendo encendedores prestados y todo esto en voz muy alta y moviéndose bruscamente cerca de mi, mientras sus amiguitos se lo celebraban.



La cerveza Modelo era justa y necesaria al nomás entrar.

Fue una experiencia revitalizante ver a Testament ese día, en mi caso por tercera vez; fajarse en vivo con toda su madurez musical sabiendo que en cualquier momento caía tormenta.

Porque el dios azteca Tláloc se dejó caer poco a poco mientras tocaba Testament; la verdad es que nos llovío en el 75 % del show de los thrasheros, aunque no de forma torrencial realmente.

Testament el que sigue promoviendo su reciente álbum del 2016 Brotherhood of the Snake, interpretó la canción título de ese disco, The Pale King y Stronghold.

Y nos complacieron con grandes clásicos de su amplia discografía como ser Practice What You Preach de 1989 que comenzó a armar las reacciones de los alborotados metalheads para tirarse al moshpit en varios puntos del público.



Testament fue la primera banda que vi de cerca en el Hell Heaven 2018 con todo su poder.

Cuando tocaron “Electric Crown” de 1992, fue cuando se dejó caer la lluvia más vigorosamente, casi fue como que la rola llamó al rey de la lluvia azteca, y que Chuck Billy fue el sacerdote que hizo el ritual que casualmente así se llama el álbum que contiene esa canción.

Cuando tocaron “Into The Pit”, clásico de oro de 1988, a pesar del elemento agua; se levantaron grandes revueltas haciendo un marco idóneo de slam y lluvia que dieron sin duda, el momento más brutal del show de Testament, banda que no dejó de tocar con toda su potencia y actitud determinante.

Tocaron “Stronghold”, de sus canciones recientes, y fue el momento en el que algunos se alejaron del lugar para tratar de buscar refugio o se pusieron sus capotes a la venta por el doble de lo que costaban afuera del autódromo.

Chuck Billy que ya había maldecido a la lluvia en buena onda, en ese momento alentó aun más a la mara a formar el “slam” y que no bajara su loquera, porque ellos necesitaban sentirlos, tanto en el coreo de las rolas como en sus movimientos.



El vocalista de Testament, Chuck Billy nunca bajó la guardia ni en voz ni en ánimos a pesar del mal sonido y la lluvia.

No se si fue por la alguna falla técnica por la lluvia o porque andaban un pésimo sonidista, que es lo más probable; Testament a pesar de que tocó fenomenal; tenía un mal sonido, pero aun así se dejaron llevar.

Parece que tuvieron que reducir su set,  pero nos convidaron a tres clásicos antes como ser Low de 1994, Souls of Black de 1990 Over the Wall de 1987, las que no se escucharon tan poderosos como tienen la capacidad de ser.

Yo me inclino a creer que Testament pagó los platos de andar con un mal sonidista, porque las demás bandas de ese día, a pesar de la tormenta que cayó después; se escucharon muy bien.



Los guitarristas de Testament, Alex Skolnick y Eric Peterson se miraban muy contentos de tocar para los mexicanos.

Los guitarristas clásicos de la banda, Alex Skolnick y Eric Peterson junto al bajista Steve DiGiorgio estaban felices de estar tocando para el público mexicano y se portaron a la altura.

Cabe decir que DiGiorgio, que toca en seis bandas más aparte de Testament; es el primer músico que trajo el bajo de forma trapezo, de largo mástil y sin abrasaderas, al metal extremo.

Y que furia la del baterista Gene Hoglan, ex miembro de las bandas Death, Opeth y Fear Factory, el que lució su gran técnica y extrema precisión a gran velocidad.

En lo personal me dio mucho gusto ver todo vigoroso e imponente al carismático Chuck Billy cantando de lo mejor, ya que recordé como en el 2001 le detectaron cáncer seminoma con células germinales y se curó por fortuna.



El baterista de Testament, Gene Hoglan, un músico de un inmenso potencial que no bajó jamás el vigor.

Siendo un sobreviviente del cáncer, me imagino que cada concierto para el,es una celebración de vida y ese día a pesar del mal tiempo, Chuck nos demostró que es un guerrero con su chaleco de cuero tradicional y sus camisetas pintosas estilo biker y sus grandes anillos de plata.

Ese día el mosh pit ganó la batalla y le dijo “Fuck you, rain!”

Al terminar Testament comenzamos a buscar donde sentarnos pero los pocos espacios estaban tomados ya, y era difícil tomar la decisión de hacerlo en el suelo que ya estaba lodoso y las respectivas vueltas las hicimos para ver el lugar mientras pasaban a nuestro lado cientos y cientos de fans algunos con impermeables, con sendas chaquetas pesadas, tan elementalmente protegidos como nosotros y algunos ya andaban empapados y sin camisa y chavas sin ninguna protección con lo que se sabía que sería un gran frío.



Viendo a Testament antes de que comenzara a llover.

La lluvia seguía aumentando cuando comenzó Moonspell,  la que se introdujo al escenario con el sonido de campanas, me imagino que las de los campanarios de su natal Lisboa; y a pesar del clima, convocó a una gran cantidad de gente en el escenario True y durante su show vimos rayos y relámpagos surcar el cielo.

La venta de impermeables no se elevó tanto por los precios y hubo gente que prefirió mojarse y aun así, soltaron su locura.

A Moonspell los tuvimos que ver de algo lejos acurrucados en un rincón por un puesto de comidas y debajo de un árbol, porque no había adonde.



Cuando iba cayendo la noche en Hell Heaven 2018, la gente andaba por todos lados, buscando donde guarecerse.

Yo no quería ir a verlos parada de cerca para guadar las energías para las bandas que más me interesaban; porque asi es la cosa en estas aventuras.

Uno se cansa mucho por estar espeado, y más nosotros que andábamos con un cansancio y sueño rezagados por la travesía.

Con un sonido soberbio y un juego de luces azules y amarillas sensacional y excelente despliegue escénico, la única banda de metal gótico del cartel, se entregó a su arte a pesar de la lluvia intensa que caía en el autódromo.



Moonspell de Portugal tocó bajo la lluvia y eso no mermó su entusiasmo ni la afluencia de fans.

El vocalista Fernando Ribeiro como siempre, portentoso, estrenó canciones del álbum del 2017 de Moonspell “1755”, obra conceptual con letras en portugués sobre el gran terremoto en Lisboa, el que junto con tsunamis e incendios posteriores, arrasaron con la ciudad y alrededores ese año.

Un disco que es todo un reflejo poético, musical y filosófico nos dio en vivo los temas “1755”, “In Tremor Dei”, “Desastre” en versión en español, “Evento Todos Os Santos” en lo que era una segunda participación de Moonspell en el Hell Heaven México.

La única canción del nuevo milenio que tocaron que no era reciente fue “Breathe” del 2015.



Moonspell tocó con fuerte lluvia y apreciaron mucho que muchisímos fans se quedaran soportándola, por verlos tocar.

Ribeiro aparece con un sombrero tradicional portugués, con un traje aparentemente de siglos pasados de Portugal y en una de las canciones, con un faro encendido en la mano, como para enfatizar las líricas del nuevo disco, que hablan también sobre como la gente aterrorizada se alumbraba por las calles al recibir el terremoto.

La banda portuguesa, sumamente bien recibida por el amor que se le tiene al “gothic metal” en México, también nos dio canciones de los 90s como “Opium”, “Awake” y soltaron dos clásicos de esa década que destacan su amor por la fantasía gótica y que por eso, prefirieron dejar al mero final: “Alma Mater” y “Full Moon Madness”, esta última siendo la que todos esperaban.

Los coros de Moonspell no resonaron tanto como los escuché en Graspop 2008 en Bélgica, quizás porque estaba un poco lejos, pero si escuché como Ribeiro se dirigió a los mexicanos en buen español con alegría y les agradeció el tenerlos de nuevo en su país.



Fernando Ribeiro cantó de lo mejor y pegaron sus mensajes sobre la historia de Lisboa que trae el nuevo disco.

Los vampiros portugueses dieron la talla como siempre; total, son amigos de las tormentas negras.

Cuando salió Sabaton lo vimos de lejos, refugiados en el piso de un baño de hombres en un piso algo duro y sin poder reclinar la espalda contra la frágil pared para no desarmarla, pero escuchamos y vimos lo que se pudo.

Sabaton, banda sueca de power metal de postura y apariencia bélico-histórica, tocó con un sonido increíble bajo la lluvia ya convertida en tormenta y el vocalista Joakim Broden en broma gritaba “Fuck the rain!”.



Así se miraba el escenario con Moonspell en vivo al final de su participación.

Pero a pesar de todo, Sabaton atrajo un poco más de gente que Moonspell y la gente los recibió de lo mejor con sus pintas militarizadas y obsequiaron once canciones en medio de rayos y un cielo gris oscuro.

Dieron cátedra de historia militar europea y tocaron dos canciones de su nuevo álbum “The Last Stand” como ser la canción título y Winged Hussars.

También interpretaron canciones muy reconocidas como ser la gustada “Swedish Pagans”, “Into the Fire”, “To Hell and Back”, “Shiroya”, “Resist and Bite” y “Night Witches”.

Sabaton había dicho que su “The Last Stand” marcaría un nuevo hito en su carrera, pero los latinoamericanos presentes no pudieron apreciarlo tanto.



Sabaton de Suecia también brindó un show de altura en medio de la tormenta.

La gente andaba desperdigada mientras tocaba Sabaton buscando donde meterse, y aunque parte de su raza se retiró antes del fin del toque; otros se mantuvieron en pie frente a los poderosos suecos de guerra.

Nuestras cervezas llevaron un toque de lluvia, porque no había de otra!

Ya para Deep Purple ya estábamos empapados y con frío de verdad y tuvimos que estar de pie así aguantando codazos, empujones y embarrarnos de la humedad de muchos, en la parte de en medio del público en el escenario Heaven.



Sabaton llegó a promover parte de su álbum The Last Stand del 2017.

Fue un llenazo espectacular debajo de ese cielo negro y esa llovizna persistente, porque el contenido de agua descendió, pero no dejaba de caer y hordas de gente, probablemente la mayoría de los presentes al Hell Heaven ese día, se acercaron a las deidades del rock duro británico.

Me gustó tanto ver gente mayor ahí aglutinada, sin que les importara nada, ni siquiera esos odiosos vendedores de cerveza que tienen capacidad enorme de interrumpirte tus momentos de emoción porque pasan cerca de vos vociferando su producto o te tapan por llevar las cubetas en alto.

No dejaron de cantar ni de gritar y ahí es cuando uno siente que está ante la presencia de semidioses en la Tierra.



Este anuncio sacudió a los fans del rock duro latinoamericano.

Su Majestad Púrpura Inglesa honró a sus fans latinoamericanos con 14 canciones espléndidas,  en las que se reflejó una tendencia entre muchos consagrados dioses de la Olimpia del rock duro: a pesar de tener música nueva y atrayente; se aferran a los clásicos amados de su repertorio, para complacer a las masas.

A las diez en punto de la noche, con esa puntualidad británica tan característica; al escuchar las notas del espectacular “riff” de guitarra de “Highway Star”, el clásico dorado del 72 dedicado al placer de correr un carro apropiado en carretera abierta; no entendí como era posible que hace apenas dos años, se les hizo justicia a los Purple con su inducción al Salón de la Fama del Rock & Roll.

Se tardaron casi 40 años en darles ese más que merecido honor; y ahí es cuando le damos toda la razón a los mordaces comentarios al respecto del locutor estrella del rock, Eddie Trunk.



Steve Morse, guitarrista de gran talento, mostró que Ritchie Blackmore es historia.

Steve Morse hizo tronar el autódromo con su innegable talento, y siendo el más joven de la banda; es el que imprime más energía; pero el guitarrista a pesar de su carisma y talento incuestionable; no puede evitar que todos nos demos cuenta, que los que mandan en nuestros corazones, son los viejos lobos de camino y de arenas que mecieron nuestras pubertades y juventudes.

Pura cuestión de casta.

Cuando escuché la voz del mítico Ian Gillan enfrente de mí con esa canción; supe que todos mis esfuerzos por llegar hasta ese recinto, habían valido la pena totalmente.

Nos hizo temblar literalmente y la gente se alborotó de inmediato.



Este dios del rock, Ian Gillan, sigue siendo eso precisamente a pesar de ser setentón.

Todos coreamos “La Estrella de la Carretera” y sentimos como si estuviéramos en Inglaterra en los salvajes 70s.

Y luego con el segundo tema de la noche “Pictures of Home” de 1972, el fantástico Ian Paice hizo su entrada vigorosa al mero comienzo del mismo y el fulminante Roger Glover se tiró una bajeada excepcional.

Como me encantó y me conmovió ver al contundente Ian Paice, evidentemente el motor de Deep Purple, tocando con total seguridad, alegría y precisión ataviado con su pañuelo rockero y su camiseta sin mangas como en sus tiempos mozos.

Todo un baterista de rock clásico añejado de primer nivel, el número 21 de La Lista de los 100 más Grandisosos Bateristas de Rock de la Historia, según la revista Rolling Stone, que tenemos suerte de tener, porque en el 2016 sufrió un mini derrame cerebral.



Ian Paice, baterista de Deep Purple es a todas luces, el líder de la banda.

Se puede ver el intercambio entre ellos, ya que como la mayoría de los miembros actuales son de los que escribieron la mejor historia del grupo;  bromean entre sí con la confianza de tantisímos años; pero se nota que el líder es Ian Paice, ha de ser el que toma las decisiones más importantes y da indicaciones.

Será también porque es el integrante que ha permanecido en la banda sin marcharse a través de las décadas.

Tengo que agregar que cuando vi a Ian, solo recordé un pequeño detalle: sin el continuo trabajo de Ian en su banda, no existirían la batería en el metal.

Esta épica leyenda del rock duro jamás ha tocado con audífonos, es un músico que toca furioso,  infeccioso y rápido que nos recuerda a una locomotora que arremete por las vías con su carga a todo mecate.



Deep Purple, el mejor concierto y el mejor sonido de Hell Heaven 2018.

A sus casi 70 años que está por cumplir.

No cometió ningún error esa noche y se le vio seguridad en todo momento.

Como dije antes; apenas tocaron canciones recientes, entre las que nos ofrecieron dos de su su álbum del 2013 Now What?! “Uncommon Man”, que es un hermoso homenaje a su desaparecido y genial tecladista Jon Lord, el que ápice fundamental de Deep Purple y “Green Onions”, un tema original de Booker T and The Mgs.

Y asimismo tocaron “Birds of Prey” de su nuevo y excelente disco Infinite, la que fue reconocida por los asistentes, aunque no coreada.



Su disco Infinite a pesar de que es una belleza, no lo promovieron casi.

La pegazón del mar de gente viendo a estos dinosaurios del rock de más de cinco décadas de existencia; hizo que nos calentáramos un poco, porque muchos, los que no andábamos impermeable; estábamos empapados.

Deep Purple son personas septuagenarias; Ian Paice y Don Airey cumplen 70 años en junio, 2018 y eso los hace unirse al club de los setentones y no se esforzan mucho en movimientos, porque se cuidan.

No pretenden ser como Ozzy Osbourne, que con achaques y todo, aun sigue saltando, pero porque siempre ha sido un maníaco en el escenario.



Deep Purple no se sorprende de convocar tante gente, pero si valoró la lealtad de los fans bajo la lluvia.

Eso los hace aun más venerables, porque uno percibe que ellos siguen componiendo, grabando discos y de gira, porque aman el rock duro intensamente, pero también porque nos aprecian y quieren ver contentos.

Bien podrían estar disfrutando de su retiro, en sus hermosas casas de la campiña inglesa, de sus nietos (los que tengan) y viviendo a todo dar con las multimillonarias regalías de su música; pero prefieren seguir vivos.

Eso, al menos para mí; es uno de las demostraciones más genuinas de cariño como fan del rock.



Don Airey se lució con un homenaje a la música mexicana.

Deep Purple interpretó canciones de los 70s no tan reconocidas como ser Bloodsucker y Lazy,  que tuvo un solo de teclado extendido en el intro, y en el que Don Airey probó que aunque Jon Lord sea irreemplazable, es el su más digno sustituto.

Es brillante, simplemente.

Además para agradar a los mexicanos,  hizo un potpourrí de canciones tradicionales mexicanas como ser “Cielito Lindo”, “La Cucaracha”, entre otras, lo que indudablemente fue tomado como un lindo cumplido por la concurrencia.



Deeo Purple nos regaló 14 canciones, un sueño hecho realidad para miles y miles de latinoamericanos.

Y fuera de eso, Deep Purple se fue con clásicos consentidos como los insuperables temas “Strange Kind of Woman”, “Knocking at Your Back Door”, “Perfect Strangers” que llevó un solo de teclado de Airey, “Space Truckin”, “Hush”, “Black Night”, que fue con la que cerraron y por supuesto La Número Uno de las Canciones Pesadas de la Historia de la revista Rolling Stone: “Smoke on the Water”.

Ian Gillan, uno de los hombres que definió mi amor por el rock desde que era una niñita y al que le gustaba desnudarse completamente para grabar en estudio; no canta al 100% como antes, pero tiene la voz completamente nítida.

Gillan por tradición sigue la guitarra con su voz e imita su sonido; pero esta vez lo hizo muy poco; antes lo hacía como si fuera una canción completa.



Ian Gillan sigue siendo un cantante excelente, solo que ya no grita.

Y el sex appeal no se le va tampoco, a pesar de que se viste como señor, que ya no anda peludo y que ya no se quita la camisa en vivo.

Por algo fue escogido para cantar en el disco de la ópera rock Jesucristo Superestrella de Tim Rice en los 70s.
No solo cantaba genial, sino que tenía toda la fisionomía para interpretar a Jesucristo.

Y el señorial bajista Roger Glover, músicazo de grandes kilates; verlo a el también fue algo emocionante.



Roger Glover, otro de los pesos pesados clásicos de Deep Purple, hizo derroche de habilidad.

Con su pañuelo en la cabeza, su barba plateada y su performance monstruoso;  nos hizo recordar que el hombre además,  es un excelente productor de discos de Judas Priest,  Elf (primera banda de Dio), Status Quo, Nazareth, etc.

También tocó en Rainbow y trabajó con Whitesnake, pero tenía que volver a su alma mater, Deep Purple.

Deep Purple tuvo el mejor sonido de todo el festival, le agradecieron a la gente por mantenerse ahí frente a ellos a pesar del mal tiempo.



Loca de felicidad de ver a Deep Purple a pesar de estar empapada.

En sus canciones se acompañaron de figuras psicodélicas en amarillo y en azul más que nada, uno de los colores de su disco Infinite.

No andan con muchos mikis escénicos, no se complican; dejan que la música hable.

La banda logró alcanzar este llenazo porque a diferencia de las otras bandas del festival que atraen primordialmente a adolescentes y jóvenes adultos; Deep Purple al ser una de las cinco bandas de rock más influyentes de la historia; convocó a medio mundo.

Hubo muchas personas mayores que compraron su boleto al Hell Heaven expresamente por ellos.



No me foteé con los Scorpions, pero si en su marquesina.

Luego con el dolor de cuerpo provocado por mojar miembros previamente cansados, nos dirigimos a ver a una banda que tenía toda mi vida de querer ver también: Scorpions.

Le tengo un muy especial amor a los teutones por razones personales que tienen que ver con mi ya fallecido hermano mayor, con la música y porque tuve la oportunidad de entrevistar a dos de sus legendarios ex integrantes.

Lo que anunció a Scorpions fue la explosión de un amplificador desde su tarima, pero no hubo ningún daño humano.



El show escénico de Scorpions está bien planeado, pero son las canciones las que pesan mucho más.

Se presentaron con toda el peso de su fama mundial y talentos únicos en el escenario Hell durante una hora y media, ante un público que haciendo acopio de fuerza, estaba ahí en la inmensidad de la noche para recibirlos, a pesar de que no dejaba de caer algo de llovizna todavía.

Llenazo de miedo, Scorpions arremetió con toda la actitud y energía durante 16 canciones, comenzadon con varios temas un tanto viejos como ser “Crazy World” de 1990, canción título de su álbum más exitoso, seguido de dos temas del álbum “Animal Magnetism” de 1980: Make it Real y “The Zoo” seguido de “Coast to Coast” del 79.

Con su nombre puesto en las pantallas gigantes, tocaron un medley de rolas de los 70s; “Top of the World”,  “Steamrock Fever”, “Speedy´s Coming” y “Catch Your Train” que a mi en lo personal, me parece un tanto monótono realmente.



Scorpions tocó con todo en el Hell Heaven 2018 un total de 16 canciones.

Luego Scorpions saca una de las canciones de su nuevo disco Return to Forever del 2016 llamada“We Built This House”, un disco que debo reconocer que no me ha movido casi para nada.

Inmediatamente salieron con una canción llamada “Delicate Dance” que fue grabada para el álbum “MTV Unplugged: Live from Athens” del 2013, en el que el guitarrista más serio del grupo, Matthias Jabs nos obsequia un buen solo.

Como los Scorpions saben cuando es suficiente de lo que menos le gusta a sus fans más viejos y jóvenes; preparan dos granadas devastadoras de su arsenal de power ballads, algo para lo que se pintan como pocos.



Klaus Meine sigue siendo un cantante espectacular, pero ya se cuida mucho más la voz.

Y es cuando extienden el aguijon para envenarnos el corazón con dos de sus joyas suaves de 1990, una canción de esperanza “Send Me An Angel” y una dedicada al ferviente deseo de paz mundial “Wind of Change”.

En esos dos momentos, el autódromo se vuelve un recinto mágico y todos cantamos, en nombre de la esperanza y de la paz, a las que tenemos derecho terrenal y celestial, todos los seres humanos.

Particularmente la gente se puso eufórica con “Wind of Change”, porque en honor a su país anfitrión; Klaus Meine cantó una parte en español.



Un meme hecho en honor al efecto que tuvieron ciertas baladas de Scorpions.

Luego sacaron su lado sexual, por el que son sumamente conocidos y se volaron uno de sus himnos al “desmadre” “Tease Me, Please Me” del mismo disco “Crazy World”.

Un detalle que noté fue que los Scorpions hacen “jams” largos entre canciones, y en este show hicieron entre tres y cuatro.

Me parecieron demasiados y uno se desespera, especialmente si tenés horas y horas de estar parado y mojado.

Eso lo vienen haciendo desde los 80s; pero solo uno por concierto.



Scorpions abusa de los “jams” ahora, pero quizás tengan una buena razón para ello.

Los toleramos por ser quienes son.

Quizás sean notas y arpegios de nuevas canciones, pero igual, abusan.

Eso quizás responda a que son momentos que Klaus Meine aprovecha para ir a descansar la voz.

En el 82 se le desarrollaron nódulos y pólipos en sus cuerdas vocales y tuvo que retirarse un tiempo y por poco no graba uno de los álbumes más exitosos de la banda “Blackout” de ese año.



Klaus Meine estaba a unas pocas semanas de cumplir los 70 en este show.

Lo andan cuidando mucho porque el año pasado, la banda tuvo que cancelar una gira con Megadeth, por una severa laringitis de Klaus, que arriesgaba dejarle daños permanentes en su vocerrón.

Entonces si es por eso, pues quedan disculpados.

Luego de ese despliegue de adrenalina, aparece una bandera de México en la pantalla y proyectan una imagen del eternamente popular, Lemmy Kielmeister, cantante de Motorhead y es cuando Klaus anuncia que el siguiente tema es un tema de dicha banda inglesa que desean dedicarles a ellos, sobre todo porque fueron amigos de Lemmy, una persona que quisieron mucho y a la que deseaban recordar esa noche.

Mickey Dee, ex baterista de Motorhead, que ahora recorre el mundo con su nueva banda teutona; aunque siempre se tira sendos solos; en “Overkill” se pulió doblemente y lo disfrutó totalmente.



El homenaje a Motorhead por parte de Scorpions incluyó tocar el clásico “Overkill” de dicha banda.

Ese clásico de 1979 de Motorhead irónicamente fue grabado por el batero original del grupo, “Sucio Animal” Taylor y se lanzó en un sencillo de 45 revoluciones de color blanco.

Y que decir de Mickey Dee?
Innegablemente es uno de los mejores bateristas del metal y ahora con los teutones, hace cosas menos potentes de las que hacía con su ex banda, que hacía un heavy metal acelerado.



El solo de batería de Mickey Dee durante “Overkill” revolvió a los fans.

Y eso es porque la música de Scorpions es diferente, o sea que Mickey se molesta menos ahora.

Luego los alemanes se lanzan con las dos últimas canciones de su set oficial: temazos ochenteros que nos hacen correr la sangre como ser “Blackout” y “Big City Nights” y el efecto no se hace esperar.

Son ovacionados.

Una parte muy llamativa del show es el guitarrista Rudolph Schenker, el que liberado de complejos a sus 69 años; se viste como chavito de los 80s y es obvio que le gusta llamar la atención para darle un “plus” al show de su banda.



Rudolph Schenker es el showman de la banda y se enorgullece de serlo.

Se viste con lentes oscuros de colores, sombreros, tirantes, leggings en colores brillantes, tennis, anda con el pelo parado y siempre hace muecas y salta, corre y se deleita de lo lindo.

Pareciera que lo hiciera por chiste, pero se nota que es algo que le fluye natural, el hombre es un artista por naturaleza, en la misma línea de Mick Jagger, Freddy Mercury y Steven Tyler.

Su compañero Matthias Jabs de 62 años, es un excelente guitarrista, que también tiene sus gracias en tarima, pero es más moderado.

El bajista Pavel Maciwoda, el galán de la banda y el más joven, es un bajista promedio que solo cubre los espacios.



La bandera mexicana fue proyectada en pantalla como una señal de total respeto por parte de Scorpions.

No se le escuchan solos, alguna barrida, un arpegio propio, solo cumple con un papel.

Klaus Meine a pocas semanas de cumplir 70 años en el mismo mes de mayo, 2018; cantó espléndidamente, sin duda es un “frontman” que abraza a cada audiencia que acude a verlos; el es feliz cantando y se deleita extraordinariamente.

Se nota que se cuida mucho la voz, los rangos altos ya no los hace; aunque Scorpions nunca ha sido un grupo que haya usado niveles vocales tan elevados.

Klaus mantiene un nivel de volumen hasta donde le de la voz para no desafinar y lo hace sobresalientemente.



Con dolor de pies y cuerpo, con frío y mojada, haber visto a Scorpions fue el mejor final para la primera noche del Hell Heaven.

Se escucha en total forma y la presentación estuvo de alto nivel.

Cerraron con los himnos de metal de todos los tiempos: “Still Loving You”, una de las baladas rock reinas de la historia y el fulminante “Rock You Like a Hurricane”, ambas de “Love at First Sting” del 84.

Creo que lo más hermoso de la noche fue cuando Klaus Meine se despidió muy conmovido portando una bandera mexicana, agradeciendo su gran recibimiento y por haber estado al pie del cañón en medio de la lluvia y el frío.

Y otro detalle a favor de Scorpions; a pesar de que hay clásicos que nunca les fallan; cambian su setlist constantemente; a veces interpretando temas que casi no tocan, y por ende, siempre sorprenden.



Ni modo, había que poner a secar las pintas, verdad?

El sábado 5 de mayo nos fuimos algo más temprano y con los dedos cruzados para que no volviera a caerse el cielo en el Hell Heaven, tras que todos los rockers hondureños que nos hospedamos por esos dos días en un hostal;  habíamos puesto a secar al sol, nuestras prendas de vestir y yo mis tennis.

Los medios decían que volvería a haber tormenta eléctrica y no podíamos entender como podíamos tener tan mala suerte de venir desde tan lejos para pasar un fin de semana viendo a los grandes del rock, debajo de la lluvia, sin que fuera invierno aun.

Nos fotografiamos en una estructura muy “cool” del Hell Heaven, que era como una gran entrada y adquirimos nuestros impermeables afuera del autódromo a buen precio; esta vez no queríamos dejarnos sorprender.



A la entrada del Hell Heaven 2018 en su segundo día, esta foto era imperativa.

Ya teníamos conocimiento de que ese día habría más afluencia de gente, porque la taquilla esta totalmente vendida, anuncio que no se dio del día anterior.

O sea que era necesario que Dios se apiadara de nosotros y elevé una oración camino al festival, para que no lloviera.

Después de echar una mirada al mar de gente que andaba ese día, corrimos a ver a Saxon, siendo esa mi segunda vez de ver a esa eminencia de la Nueva Ola del Metal Pesado Británico en el escenario Hell, la que ya tenía reunidas a hordas de metaleros.

Que buena onda fue ver al ya maduro Bill Byford, cantante de Saxon, siempre vestido con una de sus elegantes chaquetas estilo imperial,  lleno de dinamismo.



Pidiéndole a Dios que alejara las nubes negras del Autódromo Hermanos Rodríguez.

Saxon tronó con un sonido sumamente bueno y mostraron su innata capacidad para tocar en vivo como todos unos “magna cum laude” del heavy metal.
Quizás su punto flojo es que nunca sorprenden, porque siempre tocan el mismo repertorio y esta vez fueron un total de 12 temas.

Con un álbum nuevecito llamado “Thunderbolt”, innovaron con cuatro canciones del mismo como ser la canción titulo, “The Secret of Flight”, “Sons of Odin” y “They Played Rock & Roll”, esta última inspirada en Motorhead.

Cuenta la historia que Saxon fue telonero de ellos en Inglaterra en la primera etapa de su carrera (79-80) y los inspiraron para ser todos unos guerreros del heavy.



Viendo a Saxon con lo que parecía ser una amenaza de tormenta.

La canción lleva un estilo Motorhead y es un homenaje más para la banda de Lemmy que pudimos apreciar en este festival.

La concurrencia tocó “air guitar”, sacudió la cabeza a lo loco o se metió al slam, con clásicos de Saxon como ser Motorcycle Man, Crusader, Heavy Metal Thunder, Wheels of Steel, Crusader, la invencible Denim and Leather y la irreprimible Princess of the Night, con la que cerraron su estruendoso show.

Con Saxon comenzaron a caer pequeñas gotas de lluvia y corrimos a ponernos los impermeables, pero solo fue un susto.

Tras que terminó Saxon; nos fuimos a ver las últimas dos canciones de Nervosa en el escenario True, y recordé que estarían cumpliendo un año de haber tocado en Honduras, el 27 de mayo.



Saxon fue aclamado por ser unas verdaderas luminarias del metal pesado mundial.

 

Logramos escuchar “Hostages” e “Into the Moshpit” de nueve canciones de su show, un thrash metal accesible y vigoroso, pero no extremo.

“Agarraron” al público totalmente y las brasileñas mostraron que la excelente reputación del metal de su país, las precede y armaron un “slam” sensacional y se comunicaron en excelente español.

A Brujería lo vi desde la barricada en la parte de atrás del campo donde estaba el escenario True y fueron la banda extrema del festival.

Pegaron mucho con el público con su espectáculo agresivo y divertido y me convencí de que a pesar de ser un grupo polémico y de sonido crudo; le encanta a los mexicanos, llegaron familias a ver a Brujería.



Nervosa conquistó al público que fue a verlas al Hell Heaven 2018, en el mismo mes que cumplían un año de haber venido a Honduras.

 

Con un excelente sonido, Brujería presentó a su nueva novia, la que les da tundas, reparte machetazos y canta un poco.

Los músicos son nuevos con excepción de Juan Brujo y El Sangrón; ya no hay gente de Carcass, Napalm Death ni Criminal; pero quien realmente le importa a la raza es el icónico Juan.

La banda movió muchisímo a la gente que acudió masivamente a verlos y se escuchó una batería retumbante y un setlist muy apropiado que incluyó los clásicos “Brujerismo”, “La Migra”, “Consejos Narcos”,  “El Desmadre” y el que todos esperaban, su insigne “Matando Gueros”.

La gran controversia en torno a Brujería es puro show, pero por la ignorancia fue que no se les permitió tocar en Honduras.



Brujería fue la banda más pesadota del festival.

Sali corriendo para ver a mi amado Marilyn Manson en el escenario Heaven y por llegar a tiempo, ya que se me había ido la onda; casi me mato por la carrera.

Sino es por un muchacho del que me sostuve; caigo de boca al suelo.

Emocionadisíma por mi segunda vez de ver al Reverendo Manson; pero noté que el artista estaba sumamente incómodo, por un inoportuno y feo problema con el sonido, no sabemos porqué.

Manson sacó un setlist muy selecto y andaba con su nuevo “look” totalmente “cool”, el que no pudo desplegar como a el le gusta, porque estaba enojado.



Marilyn Manson a pesar de todo su talento y “showmanship” no tuvo un buen espectáculo en Hell Heaven 2018.

 

Inició con el clásico del 96 “Irresponsible Hate Anthem”, para pasar a una de sus actuales canciones “Revelation # 12” del disco del 2017 “Heaven Upside Down” y “Deep Six” del 2015.

Muy buena mezcla sin duda; pero de nada sirvió porque la música no se escuchaba bien, a pesar de que se notaba que Manson estaba cantando con el vigor y la determinación de siempre.

Recuerdo que salió con la bandera de México envuelta en su cuerpo como para disculparse con los fans presentes, de que no era su intención estarla “regando” como dicen en la nación azteca.

Sin embargo, alborotó a sus adeptos con canciones irresistibles como ser “Disposable Teens” del 2000,  “The Dope Show” de 1998 que incluyó un “snippet” del amado tema “I Don´t Like the Drugs” y su fantástico “cover” de “Sweet Dreams” de los Eurythmics.



El Reverendo Manson contó con una super cuantiosa audiencia, pero se le retiraron muchos antes de que terminara.

Marilyn Manson, un artista acostumbrado a impactar, a robarse el show siempre y a levantar polémica sin falta, se sentía frustrado y por no poder arreglar su audio a pesar de que se le miraba en el mismo escenario hablando con un técnico o alguien del “staff”.

No es para menos.

Un artista de su estatura artística que ha influído a muchos artistas nuevos y a los que algunos consideran un genio; optó por acercarse atrevidamente a su guitarrista Tyler Bates, algo que parece hacer con frecuencia, pero lo ponía a cantar mucho, como para decir: “Ya que yo no puedo, talvez tu puedas.”



Hasta un meme le sacaron a Marilyn al poner a cantar a su guitarrista, por su frustración.

El hombre se sorprendió un poco de que su jefe hiciera esto más de lo normal seguramente, pero le seguía la corriente.

En una canción, Manson estaba tan incómodo por no dominar su escenario, que dijo en inglés que estaba viendo a algunos americanos más al fondo y que deseaba que se acercaran al frente de la tarima; me imagino que para sentirse más apoyado.

Y digo esto, porque no faltaban espectadores, obviamente no fans suyos; que no dejaban de gritar que dejara de cantar, que se fuera, que querían a Megadeth mejor, que era el que seguía en el escenario Hell.
“Callate puto!” le gritaban un par de metalheads, como que si la culpa fuera de Manson.



A mi no me importó que tuviera problemas de audio, Marilyn siempre tendrá mi respeto.

Interpretó con total molestia canciones del milenio como ser “Obscene”, “This is the New Shit”, la nueva “Kill for Me”, las que fueron recibidas término medio.

Apareció en la última parte de su show con una especie de capa de plumas negras, intentando lo mejor que podía de portarse como un profesional y cantó la nueva “Tattoed in Reverse” y la vigorosa rola del 2000 “The Fight Song”.

Creo que fue a partir del show de Marilyn Manson que los “losers” que nunca faltan, comenzaron a tirar vasos con cerveza a la zumba marumba bañando a la gente y además, algunos las llenaban de orines y las lanzaban, lo que enfureció a unos cuantos.

Manson se despidió con la icónica “The Beautiful People” la que fue cantada por muchisímos, pero no por todos.



Marilyn Manson quiso demostrar su respeto a su país anfitrión, a pesar de que le fallaron con su sonido.

Y al nomás terminar se retiró sin despedirse porque no estaba contento para nada.

No fue un buen día para Marilyn Manson y no fue su responsabilidad.

Al menos se quedó para todo el show, no desertó a los fans como hubiesen hecho estrellas como Axl Rose y Dave Mustaine.

Ahí mismo nos quedamos en el Escenario Heaven para presenciar a Megadeth y nos fuimos hacia adelante antes de que se hiciera un mar de gente.



Siempre conocemos gente muy interesante en los festivales.

 

Cayó la noche y el cielo se miraba muy diferente al del día anterior, un cielo despejado y sin ningun asomo de lluvia.

Hay un Dios allá arriba.

Megadeth como era de suponer, llenó y en una parte del show, hubo problemas de sonido, ya que se iba el audio en el parlante derecho de las columnas , se iba y se venía como que si el viento se lo llevara.

Con entrega total,  Megadeth meció salvajemente a la concurrencia de headbangers de tantos diferentes países de América; y tocaron un total de catorce canciones.

La banda como siempre, con un juego de imágenes bélicas, llamativas, en cada una de sus canciones en las pantallas gigantes; nos dispararon clásicos de cajón como ser “Hangar 18” con la que abrieron estrepitosamente.



Megadeth fue una de las bandas más apoyadas del Hell Heaven 2018.

 

Ellos impecables de negro, jeans, camisetas, tenis y muñequeras con Megadeth en letras grandes.

Me sorprendió un poco que solo tocaran dos canciones del respetable álbum Dystopia” del 2016: “The Threat is Real” y la canción título (O quizás no, verdad?)

Lo que pasa es que uno siempre quiere darle el beneficio de la duda a Mustaine, pero parece ser una tendencia en el; de que usa el mismo setlist para muchos conciertos, entonces no sorprende gran cosa.

Se le vio muy contento y complacido en todo momento, lo que nos alegra, porque hace unos años era de comportamiento errático, que incluía mandar a sacar de los festivales a las bandas que no le gustaran.



Dave Mustaine tocó impecablemente, parece haber dejado atrás sus frustaciones en América Latina.

Ha hecho un esfuerzo por cambiar; bravo maestro!

No faltaron clásicos de oro como “Take no Prisoners”, “Tornado of Souls” y “Holy Wars” del amado Rust in Peace del 90 y mega de los 80s como “In My Darkest Hour” y “Peace Sells”.

Como no olvidan a su segunda generación de fans, se lanzaron clásicos noventeros: “She Wolf”, “Trust” “Sweating Bullets” y “Symphony of Destruction”.

El ex Angra, el guitarrista Kike Loureiro, con esa escuela de guitarra clásica que tiene la “rompió” en la tarima, para que la gente se olvide de una vez de Marty Friedman.

Esperemos que la era Loureiro en Megadeth dure mucho.



El guitarrista brasileño, Kike Loureiro es un arma poderosa de Megadeth.

 

El baterista belga Dirk Verbeuren, ex Soilwork y recién contratado tiene una potencia evidente y Dave Ellefson realmente nunca ha sido un super bajista, solo alguien que cumple con lo requerido por el chele, no destaca;  pero su fama por ser un Big Four es innegable.

Ah y el líder, estuvo a la altura, excelente cantada, sin desentonar ni gallos, sin contar su gran ejecución de su instrumento.

Mustaine se notó feliz de tocar en México y no es para menos; tenía a la audiencia cautivada y anda celebrando los 35 años de su banda;  salió a dar las gracias muy emocionado, hizo reverencias y hasta besos tiró.

Bien hecho, chele.



Los fans mexicanos de Megadeth les mostraron su devoción.

 

En el mismo espacio y ya algo cansados, pero en pie de batalla, seguíamos evitando ser bañados por cerveza y orines, aguantando codazos y empujones, porque en ese mismo escenario ya venía la Bestia Priest, mi banda favorita de metal.

Repentinamente aquello estaba a estallar y al estar ya esa banda fuera de este mundo en el escenario con toda su iluminación y sus imágenes de mil colores de los conceptos que tocan; arrancó con su espectacular canción de guerra en este momento

“Firepower”, la que dice el guitarrista Richie Faulkner, que es la más veloz del repertorio de Judas.

Seguida de un clásico de 1980 como lo es el super rítmico “Grinder”, saltan a una canción explosiva y super alta de 1977 “Sinner”, la que tiene un estribillo irresistible;  para romper el escenario en pedazos con la fantástica rola “The Ripper” de 1976, la que desde que la vi en una de las más cómicas escenas del film de la bella Cameron Díaz , “Bad Teacher” del 2011.



La entrada de Judas Priest al Hell Heaven 2018 fue monumental.

Judas luego hace gala de su interés por promover su extraordinario disco “Firepower”, interpretando el tema “Lightning Strike”, para regresar a los fogosos 80s con “Bloodstone” y “Freewheel Burning”, la que merece un detalle particular.

Esta rola tiene la cantada más rápida que existe en el heavy metal y a pesar de que Rob ya no canta al 100 % como antes; sacó los tonos sin ningún problema.

Es un cantante asombroso y aunque el desgaste lo ha hecho fenecer en su potencia en parte; sabe manejar sus tonos.

Ahora cuando grita a veces, cabe mencionar que se ayuda un poco de la tecnología.



Rob Halford ya no es la voz invencible de antes, pero sigue siendo un cantante excelente y con total sentido del espectáculo.

Solo hay que ver que casi siempre que canta, lo hace con los ojos cerrados por su alto nivel de concentración y se cambia de ropa varias veces entre canciones.

Luego Judas nos ofrece un clásico de 1978 “Saints in Hell”, la que llena las pantallas de puras llamas y del logo de la banda conocida como la “Diapasón del Diablo” en vivos colores.

Luego pusieron mi adrenalina a correr con una de mis canciones favoritas de “Firepower”: “Evil Never Dies” para seguir con dos clásicos fastuosos de los 70s como ser “Tyrant” y “Heads are Gonna Roll”, que es “vintage” Judas.



El británico Ricky Faulkner es un excelente “axe man” y tiene una presencia escénica sensacional.

Y eso es parte de la belleza de un show de Judas Priest: siempre cambian de setlist y salen con rolas que nunca tocan o muy poco, lo cual los hace impredecibles.

El guitarrista inglés Ricky Faulkner , el sustituto de KK Downing,  es un excelente intérprete,  buen compositor y muy técnico e interactúa mucho con la gente.

El sustituto del guitarrista Glenn Tipton, es el fenomenal Andy Sneap, nada menos que un productor de Judas Priest, quien toca de maravilla todos los solos y los arreglos.

Solo que a Sneap lo dejaron sin unos solos característicos de Tipton y lo dejan como al fondo y las pantallas hasta en la última parte del show, le dieron espacio.



Rob Halford apoyando al sustituto del guitarrista KK Downing,  Andy Sneap, quien es productor de la banda.

Ah y el super bestial Scott Travis estuvo espléndido, en un momento dado le dieron el micrófono y saludó a los mexicanos por su fiesta de ese día, 5 de mayo y puso a la gente a pedir “Painkiller”.

Por supuesto que esperábamos dos grandes momentos para poder cabecear como maníacos: “Breaking the Law” y “Hellbent for Leather” para poder ver al Dios del Metal ingresar al escenario en una Harley de película, como solo a el le luce hacerlo.

Y al momento de “Painkiller, el autódromo Hermanos Rodríguez se convirtió en un orgasmo cósmico, a todos nos hizo el amor con su voz Rob Halford.



Feliz de la vida de ver a mi banda favorita de metal por segunda vez.

Que poder señores.

Y Richie Faulkner, el solo que hacía Tipton, lo hace tan nítido que hasta se podría decir que el chelito lo hace mejor y todo para que seamos felices.

Judas Priest se despidió como los consagrados, con “Electric Eye” y “Metal Gods”, un final de campeones, porque son los maestros y punto.

Y ya cuando parecíamos viejitos con reuma, nos alejamos del escenario y nos fuimos a una parte alta para ver al Príncipe de las Tinieblas de mayor distancia en el imponente escenario Hell, porque ya no podíamos estar más tiempo parados en el mismo lugar.



Rob Halford y Ozzy Osbourne se saludaron en el backstage del Hell Heaven 2018, porque sus shows iban seguidos.

Nos fuimos a sentar un rato mientras Ozzy saludaba con su adorable “Jajajaja I can´t hear you!”, algo que Ozzy hace desde atrás del escenario unos cinco minutos antes de salir a cantar.

Eso fue seguido de un medley de canciones reconocidas del Ozzman, para darle la bienvenida, antes de que entre el tema “O Fortuna” de Carl Orff, mientras vemos imagen tras imagen del abuelodel metal a lo largo de las décadas en las pantallas, haciendo muecas, tratando de asustarnos, gritando, sonriendo.

Y su banda ya esta en posición de ataque en un escenario oscurecido.



La audiencia de Ozzy Osbourne probablemente fue la más numerosa del Hell Heaven 2018.

Lamento haber estado tan cansada para ver a mi personaje favorito del metal desde lejos, pero ya no podían más mis huesos.

Esta gira “No More Tours II” marca el regreso de Ozzy con el guitarrista Zakk Wylde, quien fue su muy leal Lancelot a lo largo de muchos discos.

Además, Ozzy se hizo acompañar del ex bajista de Rob Zombie, Blasko y del ex batero de tres locos: Alice Cooper, Rob Zombie y Ted Nugent, Tommy Clufetos.

Ozzy nos obsequió 14 canciones y aunque el hombre ya debe de retirarse, lo recibimos con todo el amor y la alegría y arranca con “Bark at the Moon”, el que hizo explotar el autódromo, siempre usando una gran cantidad de imaginería en las pantallas.



La reunión de dos viejos y buenos amigos:Ozzy y Zakk Wylde en la gira No More Tours II.

Siguió bien plantado en los 80s con la fundamental “Mr Crowley” y la vigorosa y rápida “ I Don´t Know”, ambas de “Blizzard of Ozz”.

Luego se lanza con uno de los clásicos de su ex banda “Fairies Wear Boots” y no se si fue en esa en la que pide disculpas antes, porque dice que la cantada ahora le sale como basura.

Enamorado hasta la muerte de su álbum debut, Ozzy nos regala “Suicide Solution”, la rola por la que fue acusado injustamente en los 80s de inducir al suicidio a los adolescentes estadounidenses y luego se lanza a otro de sus albumes predilectos “No More Tears” con la melancólica “Road to Nowhere”.

Ozzy sigue desenfundando las granadas destructoras del glorioso pasado Sabbath con “War Pigs” para luego lanzar una bola de fuego de los 80s: “Miracle Man”, la que lo hizo ser repudiado por los líderes religiosos de todo el mundo, particularmente de los evangélicos, por burlarse de ellos en la misma.



Ozzy ya debería de retirarse después de esta gira; ya la voz no le da para más allá.

Pero esta iba acompañada de otros pedazos de canciones como ser Perry Mason, Crazy Babies y Desire, que es donde aprovecha Zakk para abusar de los solos.

Luego entra un largo solo de batería de Clufetos y después de un rato de estar escuchando esos “jams”, sale Ozzy de nuevo a cantar “I Don´t Want to Change the World” de 1991 y el clásico de 1986 “Shot in the Dark”.

En esta rola tan amada metieron en esta gira un arreglo inadecuado: un intro de teclado al inicio de la misma, que hizo que costara un poco reconocerla.

Luego viene la vieja infaltable “Crazy Train”, Ozzy la canta con mucha euforia, corre, intenta saltar y goza de lo lindo, porque sabe el efecto que tiene esta rola en las masas.



No obstante sus carencias, fue ovacionado totalmente junto con sus músicos.

Ozzy sale un momento y quizás le dan aire artificial y regresa a los minutos para despedirse de México para siempre con la mega balada “ Mama I´m Coming Home” y cerrar con “Paranoid”.

Quizás muchos esperaban “No More Tears” como cierre, pero a mi me parece que vale la pena que Ozzy no haya sido TAAAAAN ´predecible.

Ozzy se nota cansado en la voz, eso es definitivo, pero el hombre sigue dándonos lo mejor que puede,  después de una vida de abusos graves a su salud, de ser disléxico desde niño y algunos accidentes que ha sufrido.

Y verlo con toda su maquinaria de espectáculo, fue una formidable forma de cerrar el Hell Heaven 2018.

Dios bendiga el metal.