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6 de diciembre

6 de diciembre, 2003 – El padrino del funk rock, George Clinton es arrestado en Tallahassee, Florida y acusado por posesión de cocaína y utensilios para drogarse. Los grandes astros del rock como Clinton, Rick James y James Brown han sido adictos totalmente a esta droga dañina.

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Iron Maiden Costa Rica 2016:  20 Mil Almas Firmaron el Libro de Iron Maiden

Desde muchos meses atrás, los costarricenses se emocionaron con la tercera llegada de Iron Maiden a su país y me dije que en esta ocasión; deseaba asistir como periodista,  para poder hacer mi primer trabajo de cobertura,  de lo que sería la más grandiosa y sofisticada gira de la banda hasta la fecha.

“The Book of Souls” de Iron Maiden recorrerá unos 35 países en 6 continentes ofreciendo más de 60 conciertos, a bordo de su majestuoso jet Boeing 747-400 llamado Ed Force One de 70.7 metros de largo y valorado en unos $268 millones.



Se dijo que esta gira sería la más costosa y llamativa de toda su trayectoria y que no sería estática; que tendría mayor sentido de espectáculo, puesto que tenía que representar muy bien, un álbum que sin ser conceptual; capturaba un tema que cautiva a los Iron Maiden: el misterio de una civilización milenaria y desaparecida, como la maya.

El escenario y toda su utilería para la gira “The Book of Souls” tiene un peso de 12 toneladas y será usada en su totalidad en cada país que visite; que abarca tres naciones nuevas en su itinerario, incluyendo a nuestra hermana república de El Salvador.

Gracias a la gentileza del señor José Cañas de la agencia Tres Puntos que maneja las relaciones públicas de Move Concerts; pude tener acceso al concierto tico del 8 de marzo, como periodista hondureña, el que sería la tercera visita de Iron Maiden a Costa Rica, nada menos que en el estadio Ricardo Saprissa de Alajuela, donde fue la histórica primera cita de la banda, ante 27 mil fans en el 2007.



Por el llevado y traído concierto de la Doncella en San Salvador; imaginé que la asistencia se reduciría de alguna forma en esta ocasión en comparación con las dos primeras en Costa Rica; considerando que los chapines, catrachos y muchos nicas preferirían asistir a dicho país por la cercanía y porque el viaje es más económico; aunque trascendió que las entradas en Sivar eran más caras.

Pero fuera como fuera, Iron Maiden causó un revuelo jamás visto antes en toda Centroamérica y fuera cual fuera el destino de los fans; todos los disfrutarían al máximo.

No entiendo aun porque este concierto causó mayor impacto que los anteriores; pero supongo que tiene que ver que la producción es mucho más ambiciosa, que el Ed Force One vendría a lucir su belleza y potencia, que “The Book of Souls” toca la cultura maya que abarca a tres países de la región, que el disco está  barriendo en todo el mundo y que la fenomenal banda de thrash metal Anthrax,  sería su telonero.



Excelentes razones, no?

A mi arribo al ala este del estadio Ricardo Saprissa; me embebí con el ambientazo de un concierto de Iron Maiden, con inmensas filas de jóvenes y adultos orgullosamente caracterizados con sus prendas de la Bestia, en camisetas, pañuelos, gorros para el frío, bandanas, parches en chaquetas y chalecos, banderas, brazaletes, puñeteras, gorras y hasta máscaras de Eddie the Head.

Tengo que destacar la hermosa edición dedicada a Iron Maiden que sacó la revista Pepperina, la que quedó estupenda, con poster gigante así como el ejemplar con la que la vendían que contenía un calendario de la banda y otro poster de uno de los artes del disco “The Book of Souls”.



Era hermoso ver toda esa felicidad que flotaba en el ambiente, ante la expectativa de ver a la banda de metal pesado más amada del mundo y aunque siempre era mayor la afluencia de hombres; se miraban damas de la Doncella de todos los tamaños y formas deambulando por todas partes.

Personas de nacionalidades diferentes, se reconocían por sus banderas y sus acentos, que se extendían desde Panamá hasta Honduras.

Así también los típicos vendedores de todo lo habido y por haber de Eddie the Head, de comida grasosa pero de gran demanda, refrescos, agua, jugos y por supuesto, el mercado negro.



Sabía que los fans de Iron Maiden habían comenzado a ingresar desde las 3:00 pm, lo que significaba que los casi 200 que acamparon durante dos semanas alrededor del Saprissa,  ya habían entrado.

Lo que me comentaron fue que a pesar de que los fans fueron entrando con normalidad; algunos no dejaron de excitarse por la ilusión de estar entrando a la Cueva de la Bestia y comenzaron a empujar y a hacer fuerza; pero pronto se relajaron.

Y detrás de ellos dejaron filas de basura porque según indagué; no era que la gente quería ensuciar los alrededores del Saprissa; pero era que no habían suficientes contenedores de deshechos.



Nicaragua presente en Saprissa!

Saludé a unos buenos conocidos del clan Troopers de Nicaragua, siempre alegres, amistosos y llenos de entusiasmo ante una nueva oportunidad de ver a la Doncella de Hierro; a los que presenté con el joven nica Donald Lombillo, con quien arribé al estadio, que por cierto, es el administrador de la página de facebook de Iron Maiden Nicaragua.

Luego saludé a unos cuantos conocidos catrachos y costarricenses y al entrar a reclamar mi credencial; tuve frente a mí al apreciado colega de varias coberturas rockeras centroamericanas, Oscar Mendoza del programa de radio y televisión Sangre Rockera de Ciudad Panamá, quien andaba acompañado de su esposa, quien le sirve de fotógrafo.

Oscar se ofreció para ayudarme con las fotografías, ya que solo los medios más reconocidos de Costa Rica tenían permiso de tomar fotografías durante las tres primeras canciones de cada banda; y el había podido conseguir autorización previamente con Cañas, puesto que ya habían trabajado juntos.



Antes de ingresar al estadio a ver a Iron Maiden. Aquí con Gerald Espinoza de Troopers Nicaragua.

Me habían advertido que llevara chaqueta, ya que en ese sector de Tibas, soplaba fuerte el viento por la noche y el clima podía cambiar bruscamente; así que fuí preparada.

Al entrar pude apreciar que el escenario era enorme, tal como los que he visto en festivales de metal europeos y que sin duda, Iron Maiden era de las pocas bandas que podía llenar estadios.

Aunque tenía el presentimiento que el concierto salvadoreño le robaría mucha afluencia al tico y así fue precisamente; algo que nos alegró a muchos, porque tuvimos un poco más de espacio para ver a Iron Maiden sin estar tan apretujados.



Esperando los pases de prensa con Oscar Mendoza de Sangre Rockera de Ciudad Panamá.

Las camisetas originales de la Doncella estaban más caras que las de otras bandas muy importantes que he visto en Costa Rica, alcanzando los 32 dólares; lo que no alejó a diversos compradores.

Las líneas de compradores de cervezas eran largas,  pero hubo mucha gente que no compró ninguna para no tener que ir al baño y perder su puesto cerca del frente del escenario.

Frente al baño portátil de las mujeres, había una mujer encargada de darle papel higiénico a cada dama antes de entrar y gel de manos a la salida, lo que vi como una cortesía muy apropiada de Move Concerts.



Mientras se empezaba a llenar el estadio Ricardo Saprissa.

Me hicieron una entrevista hablada para diario La Nación cuando supieron que era periodista hondureña, que la verdad no sé si realmente usarán para algo; dos muchachos ticos pidieron tomarse fotos conmigo pero no les pregunté a que se debía la petición y otra gente me preguntó que si iría al bar Maiden´s a la salida del evento para ver si compartíamos allá.

Maiden´s es el único bar temático de Iron Maiden en Centroamérica y queda a unos 800 metros del Saprissa y es de reciente apertura, pero en las últimas semanas había pasado “de bote en bote” y hasta con conciertos de una banda tributo a Iron Maiden y con mucha cerveza Trooper a la venta.

La verdad era que de antemano sabía que no podría asistir porque saliendo del concierto, me iría a descansar porque andaba cansadisíma aun por el largo viaje desde Honduras y todo el stress post concierto.



Un fan salvadoreño viajó a Costa Rica a ver a la Doncella de Hierro.

Me fijé que las graderías estaban llenándose y que aun faltaba gente para llenar los dos sectores de gramilla; y que era obvio, que mucha gente optó por las entradas más económicas, ubicación que daba una excelente vista del ostentoso escenario de esta gira “The Book of Souls” y de la banda, a través de la pantalla gigante.

Claro que no faltó gente de gradería que aprovechó los descuidos de la seguridad para saltarse a la gramilla, como suele suceder entre fans del metal; pero no hubo disturbios por eso por fortuna.

Y aunque no compré cerveza para no tener que hacer visitas al baño; me fijé que no faltó un “vivo” que se puso a vender bebida espirituosa dentro del Saprissa, y claro, la infalible mariguana se coló a lo grande, porque el olor a “moña” se sintió durante todo el show e incluso, vi unas pipas usadas por unos jóvenes, que no tengo idea como las ingresaron.



Un detalle que si me molestó fue ver como estafaban con los precios,  los vendedores a los fans, como ser la venta de una bolsa de palomitas dulces horribles por 2 mil colones; escandaloso!

Aunque esa es otra situación que suele darse en conciertos de esta talla.

Un incidente especial para mí antes de que comenzara el concierto fue haber avistado y reconocido en el sector derecho del estadio, al danés Ramus Stavsborg, el coleccionista de mercancía de Iron Maiden más grande del mundo y que andaba siguiendo la gira de la banda desde Monterrey, México y asistió también a los dos conciertos centroamericanos.



Yo lo entrevisté hace tres años a través del correo y su entrevista llamó mucho la atención, puesto que su arsenal de tesoros de la banda, hace que cualquier fan lo “odie”.

Rasmus aparece en el Libro de Records Guiness y además compartimos la bonita experiencia de ser incluídos ambos como fans de Iron Maiden en el libro del autor croata Stjepan Juras llamado “No Matter How Far, Iron Maidens Will Be There”.

Rasmus es un fan de primer calibre, que ha sido invitado a visitar la casa del creador de Eddie, Derek Riggs en Inglaterra y ha sido invitado más de una vez a volar en el Ed Force One.

Nivel, verdad?



Saludé a mi conocido danés, Rasmus Stravsborg, el coleccionista de mercancía de Iron Maiden más grande del mundo.

Platiqué con él un rato, me presentó a sus amistades y me dijo que lo que hace por Maiden no es una obsesión, sino que solo un hobby que disfruta mucho.

Ante mi pregunta, dijo que no veía diferencias entre los fans salvadoreños y los costarricenses; pero su amigo alemán, dijo que era obvio que la diferencia para él, era que se miraban muchos más peludos en Costa Rica.

Cuando finalmente arrancó el concierto a diez minutos para las seis de la tarde con la banda de metal melódico londinense The Raven Age; me puse a observar al grupo del hijo de Steve Harris; y la verdad me gustó.



Frente al escenario de The Raven Age.

He podido ver a varios grupos como ese en festivales europeos y es un género de metal que es muy cotizado entre la nueva generación de metaleros de Europa y Estados Unidos con un sabor por lo nu metal, por lo que no es lo tradicional.

The Raven Age dio demostración de vitalidad, excelentes cadencias, un cantante muy bien entrenado para el escenario, aunque un tanto egocéntrico; y todo el grupo se defiende, aparte que fueron respaldados por un sonidazo.

El guitarrista George Harris toca muy bien y es mucho más sencillo que su señor padre y es también más galán que su viejo y se nota que heredó su amor por la música de él.



George Harris, hijo de Bruce, es el hábil guitarrista de The Raven Age.

La gente los recibió término medio con canciones como “The Death March”, “Angel in Disgrace” y “Uprising” ya que no solo no conocían a la banda para nada, sino que lo que querían ver era a la Doncella.

Cuando el rubio cantante Michael Burrough pedía palmadas para alguna canción; le respondían pero no como él lo deseaba y se le notaba que no le gustaba.

Como explicarte Michael, que cuando andas de invitado del papá de los pollitos; tenes que conformarte con el arroz que te tiren las visitas a la hacienda de tu patrón?



Michael Burroughs, cantante de The Raven Age, no quedó muy contento con el apoyo tico.

Sé que el grupo le gustó a los más jovencitos que asistieron y a la gente de gustos amplios; pero con toda y su juventud y su dinamismo en escena; The Raven Age solo fue un tibio acto de apertura.

Burrough, no muy contento; se despidió dándole las gracias a aquellos que si los habían apoyado, pero siempre le pidió al público que posaran con ellos para una foto desde el escenario para el face seguramente.

Como sea, The Raven Age me entretuvo más que el show de Lauren Harris en el 2008 cuando fue telonera de la banda de su padre.



The Raven Age se toma la foto de rigor con la raza, que si les dio una cálida despedida.

Se preparó el escenario para los veteranos thrasheros de Anthrax que constaba de dos elegantes esqueletos ataviados como reyes (en referencia a su exitoso actual álbum “For All Kings”) y los ánimos comenzaron a sentirse más, puesto que este era el acto que atrajo expresamente a una cierta cantidad de gente que lucía camisetas, chalecos y pañuelos de la banda newyorquina, muy a lo “old school”.

Anthrax arrancó a las 6: 45 pm con acordes de guitarra feroces de parte de Scott Ian y Jonathan Donais, quienes mantuvieron las corrientadas eléctricas de notas,  a lo largo de la hora que tocaron.

El multi nominado a los Grammies,  provocó que el Saprissa se meciera un tanto, al arrancar con una abierta invitación al baile de puñetazos, empujones, codazos y de movimientos frenéticos: su tema “Caught in a Mosh” de 1987.



Esperando a Anthrax!

La “voladera de patadas” sé dio cerca del frente del escenario en el área VIP y tuve que apartarme con otra gente, para que evitar consecuencias y eso prendió a Anthrax.

Pero si no pude evitar fijarme que muchas personas se quedaron tranquilitas y sentaditas en las graderías y platea incluso en gramilla, porque o no son aficionados a la “revuelta” o andaban ahí por la Bestia.

Su segundo tema “Madhouse” fue bien recibido pero cuando se soltaron su célebre “cover” de Trust “Antisocial”; ahí si noté más participación del público no tan thrashero, ya que la gente se puso a cantar con ellos, aunque fuera el coro, que es super contagioso.

Y se armó algo de mosh de nuevo, irremediablemente y como debía de ser.



Anthrax es un huracán todavía!

Me encantó como el vocalista Joey Belladona, un veterano de las líneas Anthrax, a sus 55 años, se sigue manteniendo con una voz formidable, un cuerpo delgado y sumamente vital que sin duda, disfruta lo que hace.

No voy a negar que me gustó más Belladona que Dan Nelson al frente de Anthrax cuando los vi en Graspop Metal Meeting 2009 en Bélgica.

El bajista Frank Bello es una presencia resplandeciente con mucho movimiento y un aire juvenil que lo hace aun más atractivo para la gente.

Belladona se siente atraído por los públicos latinos porque a cada rato le agradecía a los presentes por su apoyo.



Joey Belladona de Anthrax ha sido votado como mejor cantante de metal en una revista.

Por algo fue votado por dos años seguidos como el cantante de metal número uno por la revista Metal Forces.

Anthrax sonó como los mejores, cabal como en cualquier show ochentero y llegué a ver a unos cuantos jóvenes que alejados del mosh, estaban tan emocionados, que parecía que estaban haciendo la danza de la lluvia apache en época de gran sequía.

Además, el gran Charlie Benante, otro Anthrax veterano; no dejó de darle a la bataca como en sus mejores tiempos y en todo el show demostró su reconocida y veloz técnica de doble bombo y porque es todo un pionero de esto en el thrash.



Charlie Benante de Anthrax hizo despliegue de su madurez musical.

Benante, con una cara de italiano que no puede ella y con 53 años muy bien llevados; también nos enseñó a los presentes porque es aplaudido por su gran técnica de rebote al tocar.

Es un baterista de grandes ligas, aunque quizás no llegue exactamente al nivel de un Nick Menza o un Dave Lombardo.

Lo que me pareció divertido es averiguar que Benante es tío del bajista Frank Bello, ya que es hijo de la hermana mayor de este.

Tutto in famiglia, giovinezzas!!!



Frank Bello, tremendo bajista, es sobrino de Benante.

Cuando Anthrax se dejó ir con “Fight Em ´Til You Can´t” del 2011, la gente si se enfureció más porque esta es una canción contempóranea, una que los más jóvenes y revoltosos conocen mejor.

Se armó un mosh formidable que me dejó muerta de risa, porque recuerdo que delante de mí veía que después del ataque de volteretas y empujones; alguien sostenía en su mano con el brazo levantado en alto, el tennis de alguien.

O el dueño del tennis lo vio y lo agradeció o alguien salió solo con un zapato tennis del estadio Saprissa esa noche.



El fundador de Anthrax, Scott Ian disfruto intensamente todo el show.

Las canciones “Evil Twin”, canción del álbum actual de Anthrax; un tema rapidisímo, thrashero y frenético y “Medusa”, excelente clásico ochentero; hicieron las suyas entre la multitud de machos sangre roja y el coro de la segunda, parecía sacado de un video de los que pasaban en los primeros días de “Headbanger´s Ball” en MTV.

“Medusa” fue puro poder!

Y durante esa canción fue que vi a una audaz muchacha de pelo rubio cenizo y levemente corpulenta; participando en el mosh con la especie masculina.



La chavizada tica se proyectó con los dos grupazos.

Otro detalle que me llamó la atención de los fans netamente ticos y lo aclaro porque sé que eso en Honduras no es posible en estos días: que vi dos atractivas fans hablando entre ellas y checando sus celulares en medio del mosh, el que las debe haber sorprendido.

Las chavas de lo más normal seguían en su asunto y los chavos haciendo su revuelta en torno a ellas sin tocarlas.

Salieron las dos unos instantes después sin siquiera voltearlos a ver como que si en vez de salir de un mosh, estuvieran saliendo de comprar de cualquier tienda.



Eso es solo un reflejo de la madurez de la cultura metal costarricense que percibí, al menos en el sentido de respetar a las mujeres.

Y algo que como mujer, me dejó gratamente impresionada.

Cuando le quedaba poco tiempo a Anthrax; nos ofrecieron “Breathing Lightning”, otro de sus revolucionarios nuevos temas del álbum “For All Kings”, que por cierto fue escrita por Scott Ian y está inspirada en la serie Dark Tower de Stephen King, gran influencia del guitarrista; el que también cumplió con su cometido “moshero”.



Al ver de nuevo a uno de los “Big Four”, entendí porque Iron Maiden los ha invitado por segunda vez a su gira; ya que en el 2009, tocaron con Anthrax en Sudamérica.

Anthrax le prende fuego a la raza!

Anthrax se despidió con “Indians”, una de sus canciones más representativas y famosas, dedicada a los indios nativos de América del Norte, que fueron despojados de sus tierras y posesiones por los colonizadores, entre otras cosas.

Le lucía a Belladona estarla cantando, porque más que italiano parece indio apache, igual que Chuck Billy de Testament.



Anthrax se despidió muy contento de Costa Rica hasta con la hijita de Scott Ian.

“Indians” fue un cierre formidable y poderoso para el gran grupo newyorquino y Belladona se despidió felíz diciendo que nos quería y “Pura Vida, Costa Rica” y con Scott Ian saliendo a despedirse de nosotros cargando a su bonita hija de unos dos años, nieta nada del legendario rockero Meat Loaf, ya que Scott está casado con la hija adoptiva de este, Pearl Aday.

Pearl Aday por cierto es la cantante de la banda Pearl en la que toca con Scott y ha sido corista de Motley Crue.

Se hizo silencio después de los gritos de despedida y los silbidos de aprobación de la concurrencia de veinte mil asistentes,  mientras se encendían las luces para preparar el escenario para lo que sería la celebración de las almas metaleras de Iron Maiden.



Honduras también hizo mucha bulla en el estadio Saprissa!

Realmente el amor por este grupo es un culto, algo único, al menos en América Latina.

Y se escucha la tradicional canción de antesala de los shows de la Bestia: “Doctor, Doctor” de Ufo.

A las 8:00 y fracción de la noche, puntualisímos como los caballeros británicos que son (ya que el estadio tenía que detener el show a las diez de la noche por respetar la ley de ruido ambiental) se pasa el video introductorio de la gira “The Book of Souls”, un recorrido por la jungla maya de nuestros países de dicha ruta, en donde se accidenta el Ed Force One y es rescatado por la mano gigantezca de un dios maya personificado por Eddie y con luces apagadas,  inicia la nueva y aclamada canción “If Eternity Should Fail”



Bruce honra a la cultura maya con este show espectacular.

“Here is the soul of a man, here in this place for the taking”…….y hace su presencia la Bestia en un escenario que representa a una ciudadela maya con antorchas encendidas que explotan en determinado momento.

Al primero que vimos saliendo por detrás de la batería de Nicko Brain tras una ráfaga de humo como toda una ceremonia maya; fue al brillante Bruce Dickinson, vestido con pantalones de aviador color mostaza claro y una sudadera de capucha en gris oscuro, quien pasó a pararse en una de las tarimas del escenario frente a un caldero caracterizado de una historia real de hechiceros mayas.

Se encienden las luces y vemos a toda la banda ya en posesión de su papel de dioses del metal pesado ante los rugidos y gritos de un público centroamericano en su casi totalidad.



Dave Murray y Janick Gers mantienen vital el show de Iron Maiden.

Esta canción es de las predilectas de los fans de “The Book of Souls” y se notaba porque la gente se puso a cantar con Bruce en su buen, regular o mal inglés, especialmente cuando el empieza a saludar a Costa Rica por su nombre y a pedir que griten por el.

Esta canción cuenta como la banda siente que fue el comienzo de los tiempos a través del surgimiento de la grandiosa civilización maya, y de cómo una alma perdida de un hombre añora la salvación a través de un hechicero que le practique el ritual correspondiente.

Los toques poderosos del apreciado Nicko McBrain me golpearon los sentidos.



La raza tica y centroamericana gritó más con los clásicos de la Bestia.

El buen Nicko que venía de ser discriminado de México al ser confundido con un vago de la calle en su hotel y de ofrecer sus respetos al mártir salvadoreño, Monseñor Oscar Romero, al que lució en una camiseta en el show en dicho país.

En “If Eternity Should Fail” se aprecia en la misma, como la banda reconoce como somos de imperfectos y de pequeños, al no poder descifrar aun los misterios que hicieron tan grandes a los mayas.

Ver a toda la banda en el escenario en ese tema de ocho minutos, fue muy especial; estaba yo de nuevo ante el grupo de metal más amado del mundo.



Bruce Dickinson es un ser humano sobresaliente; no decayó nunca a pesar de que su cuerpo se resintió por el cáncer.

Y escuchar a Bruce cantar así de maravilloso después de siete semanas de quimioterapia, lo que sabemos cómo deja de exhausto y afectado al organismo humano, considerando su edad y saber que el mismo trajo a Costa Rica a su equipo humano piloteando su jet; es como para admirarlo eternamente.

Ah y el viejo león británico, Steve Harris, el rey de la manada; con sus bermudas y camiseta de tirantes café oscuro, paseándose de un lado a otro con su prodigioso bajo; era como para recordar todos los posters que venía viendo de él desde 1980.

Luego cuando la banda cae en la canción más comercial y conocida del nuevo disco por haber sido el primer sencillo y tener un video sensacional que se pasó en la ejecución de la misma; la gente responde con enorme energía.



Steve Harris es un hombre maduro con una energía juvenil que siempre da lo mejor en el escenario.

“Speed of Light” es comenzada con un “Scream for me, Costa Rica” y con Steve Harris batiendo palmas y sin que se cambiara la escenografía de la ciudadela.

En esta rola, el guitarrista Adrian Smith se posiciona por un rato en el lado derecho del escenario, vestido muy a los 80s con jeans oscuros, camiseta sin mangas oscura con una especie de bufanda rala de color rojizo, chaleco negro y un pañuelo negro clásico alrededor de su cabeza.

Recordé que Adrian había sido el que había tenido contacto con unos diarios costarricenses seleccionados a los que les dio entrevistas previo al concierto y que en el primer show de Iron Maiden en Costa Rica, fue arrullado con un sonoro Happy Birthday por todo el público; que ese 26 de febrero lo recordó.



El talentoso Adrian Smith, uno de los dos más antiguos; es una maravilla de los solos.

Aunque el cumplía años al día siguiente; fue válido, quizás porque en su país natal, ya era 27 de febrero.

Lo considero el más serio del grupo en el escenario; es el que más parece concentrarse más en lo que toca, que en otras cosas; pero tampoco es “tieso”

En esta canción, el trabajo de soleo de Dave Murray y Adrian Smith fue fenomenal.

Al terminar la rola, Bruce saluda formalmente a la gente y empiezan los coritos sacados de los mundiales de futbol; “Oe oe oe oe, Maiden, Maiden!” y dice que va a decir tres palabras: niños de los condenados e introduce la maravillosa balada grabada por él para su debut con la banda en 1982:“Children of the Damned”.



El concierto salvadoreño redujo la asistencia de otros shows ticos de la Doncella; pero siempre hubo enorme asistencia.

Y empieza a delirar la gente gritando como literales condenados suplicando clemencia “Maiden! Maiden!” “Me cago en la puta madre!” mientras el escenario luce en penumbras con una luz azul oscuro.

Y en la parte movida de la canción,  se desató un mosh cerca de mí. qué casi me lleva de encuentro y yo les tiemblo a esas revueltas.

El clásico fue como sacado de un disco, ni más ni menos y era la primera vez que la escuchaba en vivo.

Sé siente un cierto clima de melancolía que nos dejó la primera canción, que habla de un hombre poseídos por algún demonio que vaga mientras su piel se quema, se arranca su propia piel hasta morir y convertirse en polvo y que fue inspirada por el film de terror de 1964 del mismo nombre.



El primer escenario con el Eddie de The Book of Souls.

Y por ende, Iron Maiden cae con su precioso homenaje al desaparecido mejor cómico que ha tenido Estados Unidos: Robin Williams: “Tears of The Clown”, una radiografía al estado emocional del genial actor a la hora de morir.

Esta balada cala de verdad y Bruce la canta con todo sentimiento, quizás porque él es un gran admirador de Williams y es cuando cambia la escenografía y aparecen tres imágenes extraordinarias en forma de naipes del Eddie de The Book of Souls como guerrero maya y como hechicero maya.

Pero balada o no, Steve Harris no deja de moverse por todos lados, así como el más dinámico guitarrista de Maiden, Janick Gers.



Janick Gers fue el que me mantuvo más entretenida y motivada en todo el concierto. (Foto diario La Nación).

Y es Janick Gers el que se encarga de entretener más a la gente con sus movimientos, mientras Bruce abandona el escenario por unos breves momentos.

Este Janick es admirable, que señor más enérgico!

A sus 59 años, este licenciado en Sociología es un torbellino de fuerza escénica y de destreza para tocar la guitarra de forma excelente acompañado de piruetas, adornos de sus dedos y posturas que solo el logra en Iron Maiden a ese nivel.

Vestido con un apretado pantalón negro jean con tachones negros a los lados, camiseta sin mangas negra de “The Book of Souls” y cinturón de balas; el buen Janick, es el más entretenido de los miembros de Iron Maiden, aunque no faltan los detractores dentro de los fans, que aseguran que hace tantos “miquis”, para disimular que es el menos talentoso del trío de guitarristas.



En un momento especial de mi vida como fan y periodista de música.

A lo largo de todo el show, hizo derroche de adrenalina yendo de un lado a otro corriendo, haciéndose hacia atrás para tocar arqueado, colocando uno de los pies sobre los parlantes, sacudiendo la cabeza, en fín; Janick Gers es un dinamo de la era de la Nueva Ola del Metal Pesado Británico a pesar de haber entrado en 1990 en la banda.

Además que compositor más destacado es!

La Doncella se dispone a darnos el ya épico tema “The Red and the Black”, el de 13 minutos y medio y el escenario proyecta la imagen del nuevo Eddie maya que parece una serpiente de frente.

La canción inicia con el genial Steve Harris haciendo unos breves acordes en su bajo y entran los demás con la fuerza que amerita un número de ese calibre y que se centra en el terrible tormento humano acompañado del remordimiento y del miedo a morir.



Steve Harris, mandamás en Iron Maiden; está entregado al 100% a su amada banda.

Bruce invita a la gente a gritar “Hey, hey, hey!” al son de la galopante cadencia y las vibrantes armonías de guitarra que luego dan lugar a partes que han recordado a una parte de la canción “Dance of Death” y sobre todo a “Rime of the Ancient Mariner”.

En sus partes, Janick Gers se mueve de cierta forma, como corriendo en su mismo sitio y Smith y Murray se van al centro a sacarle el jugo a sus “riffs”.

Si, es una canción bastante larga, pero no aburre si de verdad se aprecian los trabajos instrumentales de la Doncella y con tantos acordes similares a otras cosas, nos hace divagarnos mucho.

En todo caso, queda en familia.



La Doncella dio función de gala por tercera vez en Tiquicia!

Lo que no me gustó fue cuando el veteranisímo grupo Uriah Heep acusó de plagio a Iron Maiden en septiembre del 2015, señalando que el “riff” central del tema era muy similar a la canción “I Hear Voices” de su disco “Sonic Origami” del 98.

Tengo que reconocer que “The Red and the Black” fue una de las canciones más tibiamente recibidas por la raza rocker.

De repente, aparece la imagen de la portada del sencillo “The Trooper” de 1983 y comienzan los acordes del adorado clásico que volvió locos a todos.

Dave Murray apareció en pantalla gigante haciendo el “riff” principal y se le unen sus hermanos “axemen” los que prácticamente parecían estarle haciendo el amor a la canción.



Dave Murray en vivo es una sensación. Otro de los máximos pilares de este grupo.

Que furia!

Y al aparecer Bruce disfrazado como soldado del Imperio Inglés con la bandera Union Jack y se pone a flamearla, para luego comenzar a cantar sin soltarla.

Y una vez más, Maiden armó el moshpit en un lado de la gramilla del Saprissa!

Es un hecho que la banda disfruta intensamente ejecutar este tema y se sienten muy ingleses al hacerlo, especialmente con el resplandor parpadeante de las luces multicolores.

Y contagian al público porque ahí reinó el extásis en esos minutos.



-“The Trooper” sacudió al estadio Saprissa de Alajuela.

Y cuando se cambia la pantalla del fondo con la imagen del hechicero de almas de la portada interior de “The Book of Souls”y atrás de él, la ciudad maya;  se suelta la fantástica “Powerslave” de 1984 y aparece el gran Bruce con una máscara del luchador mexicano conocido como El Santo, un ídolo de los 70s y prende de nuevo a los “metalheads”.

Su vestimenta parecía medieval, como la de un hombre encerrado en un torreón inglés antes de ser llevado a decapitar.

Lo que me encantó fue como Bruce cantó al inicio, como si estuviera recitando las líricas y tras las primeras estrofas, vuelve a pedirle gritos al público delirante.



El poder esclavizante de la Bestia se sintió con un toque de El Santo Mexicano.

El que tiene primer plano en “Powerslave” es el fantástico Dave Murray, quien es el que tiene a su cargo, la cadencia melancólica de la canción que es acompañada de palmadas.

Murray, el otro Maiden que junto a Harris, son los únicos que han aparecido en todos los discos de estudio del grupo; lucía una hermosa camiseta sin mangas de Eddie de la serie “The Book of Souls”, un jean negro de tela suave y una cadena que le caía del cinturón.

Un ex “skinhead” y habiendo pasado una niñez pobre y siendo blanco de mucha bravuconería; Murray tras calmar sus demonios; encontró la paz en el metal y siempre le entrega completamente todo.

Y al terminar la rola, Bruce se quita la máscara y recibe los aplausos.



Los cambios de escenografía con todos los conceptos del Eddie guerrero maya; son extraordinarios.

En esta canción, observé bien al jefe, Steve Harris y me imaginé que toda esa energía juvenil. viene del hecho de que se mantiene en forma jugando football, del que es un apasionado.

Vuelve a cambiar la prodigiosa escenografía y esta vez aparece el muy feroz Eddie como guerrero maya mostrando orgulloso el corazón extirpado a su víctima sacrificada en el altar.

Suenan las notas de una canción nueva, que los fans ticos parecían conocer bien: “Death or Glory”  y la que parece estremecer al historiador graduado, esgrimista, novelista y piloto, señor Dickinson, quien salta, hace patada voladora y le da vuelta en el aire al estandarte del micrófono.

Una oda a todo soldado valiente que ha ido a batalla para liberar su territorio de intrusos y preservar su cultura e integridad física; esta canción es un futuro clásico dorado de la banda, de las que se cantarán a todo pulmón en unos 20 años con total devoción.



-“Death or Glory” se canto en un escenario apropiado que representa a un valiente guerrero maya.

Recuerdo que en este tema Nicko McBrain tuvo el chance de mostrar su estupenda técnica y habilidad innata, porque fue hecha para que el “volara” y así fue.

Ah……y después venía la canción que estuve esperando escuchar desde que soné el disco en mi programa Collection en Rock & Pop de Emisoras Unidas: la majestuosa canción título “The Book of Souls”.

Esta canción, una de las más importantes de la gira y del disco; tiene un sonido atmosférico a 1983 y es una todo un relato sobre como los Maiden imaginan la era maya, cuando ellos eran eran los líderes mundiales en matemáticas, astrología, ciencia, y como por esa supremacía; sus reinados fueron enormes, pero al final, cayeron.

Es aquí en donde emerge el gigantezco Eddie guerrero con su taparrabo y su hacha asesina,  que hace su recorrido lento pero seguro en el escenario ante los gritos de todos, y los míos, ya que uno de mis máximos anhelos era ver esa presencia.



La salida del Eddie gigante con su taparrabo y su hacha antigua;  era uno de mis máximos intereses.

Se oye tan exótico y antañón escuchar las notas introductorias ejecutadas en una guitarra electro acústica por Janick Gers,  acompañado de Steve Harris bajo una luz azul intenso y con humo de calderos detrás de ellos.

Al terminar, se separan los dos y toda la banda comienza a tocar la canción frente a una nueva escenografía, otro Eddie guerrero maya de los creados para este décimo sexto disco.

En esta canción,  Bruce vuelve a cantar de forma declamatoria esta vez al principio, luciendo una capa plástica oscura y guantes y casi en el sexto minuto, comienza la parte “headbanger” de la rola y es cuando Bruce se acerca al caldero en la parte superior del escenario y empieza a simular que esta invocando a algún dios maya.

Y en el séptimo minuto aparece mi amor por la parte izquierda del escenario del Saprissa para hacer su rutina.



Este sofisticado disfraz que se usa con zancos; es una de las muchas atracciones que da Iron Maiden en su gira “The Book of Souls”.

Se coloca justo detrás de Janick con una actitud de guerrero en posición de alerta y este corre a pasar por debajo de sus piernas; Eddie trata de detenerlo pero vuelve a hacerlo ante el deleite de los presentes.

Un show que hace correr la sangre, sin duda, porque el fan de Maiden se “mete en el rollo” indiscutiblemente.

Eddie se pone detrás de Harris y Dave Murray y es cuando Bruce desde arriba empieza a hacerle señales a Eddie para que se acerque, el que hasta se rasca el trasero con la mano izquierda.

Eddie le obedece y es cuando empieza a hurgarlo, le levanta su penacho de pecho y le hunde la mano en la “carne” y le extrae el corazón, el que le muestra a la gente rodeado de una luz amarilla.



La representación de Bruce sacándole el corazón a Eddie, representa todo un rito maya de hace miles de años.

Por unos segundos, Eddie aparenta debilidad por la mortal herida, pero prontamente se recupera y sigue gesticulando y dando pasos.

Bruce se coloca a la derecha del escenario y simula sacarle toda la sangre al corazón de Eddie, pringa a Janick y luego lo arroja al público.

La canción termina de la misma manera que empezó, con Janick y Steve en escena rodeados de humo y tocando la electro acústica.

Fue cuando supe que algunos ticos son realmente “ácidos”, porque quedé con la boca abierta al escuchar que una pareja de chavitos de menos de 22 años, que se miraban muy “fresas” y un tanto arrogantes; comentaron que esa coreografía de Bruce con Eddie era una reverenda estupidez y que les daba risa ver eso que les parecía un chiste.



No todos son capaces de entender y apreciar la apuesta de Maiden por la cultura maya en su nuevo disco.

El chiste eran ellos! El chiste eran ellos por ignorantes!

Iron Maiden, particularmente Bruce Dickinson, ha tomado tan en serio este tema; que para garantizar que el arte del disco quedara lo más apegado a la realidad maya, que creía que las almas vivían después de la muerte; contrató al erudito de cultura maya, Simon Martin, el que tradujo los títulos de las canciones y los convirtió en jeroglíficos.

Según Martin, aunque dicha civilización no tenía un libro de almas; los mayas eran muy creyentes en las almas y por eso la banda adoptó ese detalle y creó su propio tema del mismo, sin convertir su nuevo disco en uno conceptual.



Iron Maiden, una banda en donde la edad no significa nada.

Todo radica en que Harris sintiendo el peso de los sesenta años; ha meditado mucho en este tiempo sobre su propia mortalidad y hasta ha declarado ya que el final de la banda, se acerca.

Cuando se dejan sentir las notas tristes de “Hallowed Be Thy Name” en un escenario en penumbras con la ciudad maya al fondo con luz azul; Steve Harris levanta sus brazos pidiendo palmadas acompañantes y la gente le obedece.

Bruce comienza a cantar apareciendo con una cuerda estilo ahorcamiento que ilustraba la letra y en la oscuridad, se ve un mar de celulares encendidos grabando ese gran momento para los “metal heads” centroamericanos o simplemente iluminando el coloso deportivo para Maiden.

Y al entrar la parte rítmica se enciende el escenario y vemos a Bruce con la soga descansando en su cuello siempre con la ciudadela maya detrás.



-“Hallowed Be Thy Name” es una de las mejor representadas con un Bruce Dickinson fingiendo que va a la horca.

Vi a Steve Harris brincando, a Janick corriendo,  mientras Bruce recogía la cuerda y la golpeaba contra el suelo y hasta contra los platillos de la batería y la gente callada, solo observando hasta que les pidió que gritaran por él.

Bruce hace el “mate” de que va a tirarse al vacío, pero lo que hace es echarse hacia atrás y levantar los brazos en alto pidiendo clamores.

Esta canción es una en la que la banda mejor se conecta con su fanaticada en cualquier lugar del mundo.

Luego el escenario se llena de luz azul y morado para recibir los primeros acordes de la inmortal “Fear of the Dark”, uno de los números favoritos en vivo de la audiencia mundial y por ende, la gente comienza a canturrear sus “chants” metaleros antes que Bruce comience a cantar.



Para orgullo de los ticos; Bruce Dickinson disfruta muchisímo cantar para ellos y que griten por él.

Bruce lo observa desde arriba del escenario en forma de esculturas mayas y los saluda.

En la parte rítmica, se arma un buen mosh entre algunos de gramilla, que disfrutaron de lo grande hasta los que no participaban, porque el cuadro de loquera no era para menos.

Pero la mayoría lo que hacía era saltar en sus lugares sin preocuparse en quien se paraban o a quien tapaban atrás.

El escenario de la ciudadela maya al fondo, seguía igual y siento que fue una de las canciones que más llenaron a los presentes.



Los clásicos de Iron Maiden fueron ovacionados.

Y a la banda, porque Janick arrojó su guitarra al aire, la atrapó y la tocó con los pies, así mero!

Y el buen Nicko arrojó con evidente emoción, sus batacas hacia la raza rocker.

Luego, se viene una de las más representativas canciones de la Doncella, la que hace honor a su nombre, “Iron Maiden”, grabada por el siempre recordado Paul DiAnno.

La gente deja sentir su entusiasmo, ese era un gran momento porque enfrente de la ciudadela maya, se alza lentamente un gigantezco Eddie robotizado que se mostraba hasta los hombros,  con los ojos rojos y una expresión grotesca, que nos miraba a todos.



Un Eddie de medio cuerpo robotizado es otro de las super novedades del show, en el tema “Iron Maiden”.

Un ambiente muy apropiado para ese clásico, ya que parte de la letra habla de que la banda alcanzará a los fans adonde quiera que ellos estén.

La banda no parecía decaer para nada, y entregó su vigor completo para regalarnos una de sus primerisímas canciones de una forma, como imagino, que todos ellos habían soñado.

Cuando terminan el tema, el robot gigante se esconde lentamente y la banda recibe lluvia de aplausos y gritos.

Y es cuando Maiden sale del escenario, se apagan las luces, y la gente comienza a exigir más.



Bruce dedicó palabras muy especiales para los salvadoreños.

Y la banda obedece, para darnos una dosis extra de clásicos de oro, infaltables en un concierto en un país latinoamericano.

Siempre con las luces apagadas, se empieza a escuchar la épica voz del actor inglés, Barry Clayton con su extraordinaria y siniestra narración de las Revelaciones 12:12 y 13:18 y la gente se estremece.

La canción más embrujadora de Iron Maiden literalmente, es la que los ha perseguido con acusaciones de satanismo por parte de conservadores, fanáticos religiosos y puros ignorantes; a pesar de que la misma está inspirada en un sueño que tuvo Steve Harris después de ver la película de 1978 “La Profecía II” sobre un Anticristo de 13 años.

Y cuando la banda sale a escena con todo estrépito, se hacen acompañar de la figura de un macho cabrío, que representa el mal del mundo, sembrado por Satanás, dueño del pecado que nos marca a todos desde el nacimiento.



Con el prejuicio que existe; este escenario ya es satanizado por muchos.

Yo imagino que este muñeco tan audaz y lúgubre movible,  tiene a miles hablando pestes de Iron Maiden, quien lo único que hace en este show; es proyectar lo que aparece en la portada de su disco del mismo nombre, en donde aparece Eddie yéndosele por detrás al demonio para asesinarlo, mientras arde fuego en su mano izquierda.

Ya Bruce luce una camiseta negra de tirantes y la ejecución fue inmejorable de parte de todos, se nota a leguas que ellos de verdad vibran con este clásico.

Todos se miran como adolescentes en esta interpretación, porque liberan jovialidad y adrenalina.

El mosh no se hace esperar y los gritos tampoco.



Los fans no se dejan confundir; entienden bien las intenciones de su banda.

Estábamos presenciando la canción número 7 de las más grandes canciones de metal de VH1 y la número 6 de las 500 mejores canciones de metal de la historia del escritor canadiense Martin Popoff.

Espectáculo total, aunque controversial por la escenografía, que considero lo más aventado que haya usado alguna vez Iron Maiden.

Bruce aprovechó para decir que ellos hubieran querido usar un espectáculo de pólvora que usan en este tema, pero que no se los habían permitido porque parecía que algunos aficionados del futbol habían provocado un incidente serio durante un partido hacía poco.

Bruce no negó sentirse algo mal por la negativa, pero que lo importante era que habían regresado y que esperaban volver para poder hacerlo.



-“Blood Brothers” fue especialmente dedicada para los fans de El Salvador.

Luego, aparece una especie de candil gigante con luces alrededor y el rostro enojado de Eddie en el centro,  que se coloca debajo de la banda para decorar la escena,  para una de las canciones más emotivas del repertorio de Maiden.

Me conmovió mucho lo que dijo Bruce Dickinson: “En tanto, esto va para todos allá afuera, para toda la vieja familia Maiden.

Creo que todos saben que estuvimos en El Salvador anoche, no?

Y El Salvador está pasando por un tiempo muy duro.

Es duro para la gente en ese país.



Por lo visto, Iron Maiden dejó el corazón en El Salvador.

Y lo que fue grandioso, fue ver a esa gran cantidad de gente sin asesinatos, sin drogas, nadie la cagó.

Todos fueron una gran familia con nosotros .”

Y era obvio que era para los salvadoreños la siguiente ejecución de “Blood Brothers”.

La gente aplaudió, pero era obvio que algunos ticos hubiesen querido esa dedicatoria para su tierra.



Uno de los más hermosos “props” de esta gira, es este candil luminoso del Eddie guerrero.

Lo que pasa es que los que conocemos nuestra historia sabemos por todo lo que ha pasado el Pulgarcito de América, a toda la banda la deben haber informado bien sobre la alarmante situación de violencia imperante por las pandillas y eso les debe haber tocado el corazón.

El gran esfuerzo que hizo dicho país para poder pagar un show de la Doncella y darle esa alegría a su juventud y a la de los vecinos países.

Viva Maiden por tener ese corazón.

La banda cantó en lo oscuro en una parte y la batería de Nicko estaba iluminada por lo que parecía ser una antorcha pequeña.



Sin duda, la pasión por Iron Maiden solo puede entenderla, quien ama a la banda.

La gente los acompañaba meciendo sus manos en lo alto y aplaudiendo por momentos, o cantando el coro, de acuerdo a lo que les decía Bruce.

Y luego el cierre de la noche tenía que ser regio, épico y lo fue.

Nos lo merecíamos, especialmente aquellos que viajamos desde lejos, que nos desvelamos y pasamos calor, stress, y tanto más por ver a la Doncella.

Aparece en el escenario una imagen de muchos Eddies diferentes , el candil de Eddie continua arriba y Bruce pide: “Scream for me, Costa Rica!” mientras sonaba el famoso riff introductorio de “Wasted Years”



Up the irons, Costa Rica!

Bruce nos recordó a todos que no perdamos el tiempo buscando los años que desperdiciamos, que demos la cara, que plantemos la cara firmemente y que nos demos cuenta que estamos viviendo los años dorados.

Todo un himno del metal mundial que cantó todo el estadio Ricardo Saprissa.

Y así se despidió la Doncella por tercera vez de Tiquicia y de todos sus visitantes regionales……

Como no se tenía autorización para ingresar cámara fotográfica por ser medio independiente; deseo agradecer a las personas con cuyas fotografías he decorado este reportaje en gran parte: DAVID CHACON DE TICO CONCIERTOS, MELVIN MOLINA DE MOVE CONCERTS,  BACKSTAGE MAGAZINE, OSCAR MENDOZA DE SANGRE ROCKERA DE PANAMA, GERALD ESPINOZA DE TROOPERS NICARAGUA.



El scenario de Wasted Years causó impacto entre los presentes.