En Un Dia Como Hoy

20 de noviembre

20 de noviembre, 1998 – Los fans de Motley Crue fans pueden culminar sus necesidades de moda cuando la banda abre una nueva tienda de ropa llamada S’Crue, en el 7201 de la Avenida Melrose en Los Angeles. La tienda distribuye mercancía de las giras mundiales de Motley Crue, ropa de sus líneas personales como ser las del bajista Nikki Sixx y el vocalista Vince Neil y todos los albumes de Motley.

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Las Nuevas Diosas de Horus

Las Nuevas Diosas de Horus (Honduran Gothic Metal)

Frase de la Semana

Rockhouse, el mejor bar rockero de Honduras, localizado en la ciudad de San Pedro Sula.

WALTER LENIN SOSA: CREADOR, LÍDER Y FARO DE LA TORRE PRINCIPAL ( I PARTE)

Los triunfadores ya nacen con una inspiración innata hacia las cosas para las que son destinados a ser y por lo general, aman la vida con pasión, porque solo valorando el tiempo que se nos da en esta tierra, es que podemos motivarnos para ir en pos de las victorias día a día.

Los triunfadores saben que no siempre pueden ganar, pero siempre ponen lo mejor de su parte, para que el éxito sea el resultado de todas sus acciones y esfuerzos.

Walter Lenin Sosa García es uno de esos vencedores, uno de esos seres humanos que no nacieron para darse por vencidos y la música que hace o en la que participa, es fiel reflejo de ello, y de igual forma, su vida personal es un reflejo de ello.

Y por eso, hoy por hoy, es uno de los tres máximos pilares del metal hecho en Honduras,  un ejemplo a seguir para todos dentro y fuera del ámbito de la música y alguien muy querido y respetado, porque sus talentos van de la mano con su trato hacia los demás.



Walter Lenin Sosa García, un hondureño cinco estrellas.

Y junto con su hermano José Luis Sosa García, forma una de las duplas más efectivas y auténticas de la historia del metal y el rock catracho en general, que me recuerda a la conexión maravillosa que tienen emocional y artísticamente otros hermanos como ser los gemelos Cruz de Ytterbium y los tres hermanos Zúñiga de Spectrum.

Pero en el caso de los Sosa, la dupla de ellos funciona sin que ambos toquen en la banda de Walter Maintower, ya que José Luis se dedica a la labor de líricas y diseño artístico de las portadas.

Pero esa dupla tan exitosa y honesta, se da más allá de la música y de ir juntos a conciertos; estos hermanos son de lo más unidos y considerados el uno con el otro y el respeto llega a tanto que se tratan de usted y no se tratan con palabrotas entre ellos.



José Luis y Walter Lenin Sosa, una pareja de hermanos modelo, todo un ejemplo a seguir.

Por eso no podía hacer este trabajo periodístico sin que participara de alguna manera el artista y maestro, José Luis Sosa, porque ellos sin la dupla Maintower y de otro proyecto que viene llamado Deconstruction;  no funcionan del todo bien.

La Torre Principal son los dos y ellos ya son parte fundamental de la historia de esta música en nuestra Hibueras.

Walter Lenin Sosa García de 39 años, nació en el Instituto Hondureño de Seguridad Social en el barrio Debajo de Tegucigalpa y se crió en el polémico Barrio Belén de Comayaguela, rodeado de amor, de paz, de deporte, de música y de la compañía de su extensa familia.

Se enorgullece de haber sido un niño auténticamente feliz , el que siempre tuvo la figura de sus dos padres a su alcance, a pesar de la tempranisíma separación de ambos cuando Walter tenía tan solo dos años.



Walter Lenin nació en el IHSS del histórico Barrio Debajo de Tegucigalpa.

Pero reconoce que dicha ruptura era algo que casi ni percibía, porque su padre siempre estuvo presente en la casa, los visitaba a diario y participaba activamente en las vidas de sus tres hijos.

Observaba cierto distanciamiento entre ellos, pero ambos padres trataron de polarizar ese hecho, siendo los mejores progenitores que podían ser.

Por eso es que emocionalmente la ruptura de los esposos Sosa García, le afectó probablemente a José Luis, el que tenía seis años cuando pasó, pero los dos hermanos tuvieron una infancia y una adolescencia idóneas.

José Luis siempre fue una figura protectora para Walter y ambos niños estuvieron rodeados de experiencias alegres y amenas y nunca les faltó nada material, ya que su mamá, maestra de escuela, se sacrificaba para poder proveerles a sus tres hijos de todo, dentro de sus posibilidades.



José Luis, el mejor hermano del universo, desde siempre ha sido el angel guardian de Walter.

La señora García trabajó 34 años en la docencia y se jubiló hace dos años.

Los dos hermanos estudiaron la primaria en la mítica Escuela de Ensayo Dionisio de Herrera de Comayaguela y sus estudios superiores los hicieron en el Instituto Central “Vicente Cáceres”.

Su papá era reportero gráfico de diario La Prensa y cada vez que uno de sus tres hijos cumplía años, obtenía un triunfo estudiantil o jugaba un partido de baseball como era el caso de Walter, les sacaba una nota social con fotografía en su periódico, cuando era de gran notoriedad salir en dicho medio, porque faltaba mucho tiempo para que surgiera algo conocido como red social.



Don José Luis Sosa era fotógrafo de La Prensa y por ende, a sus hijos les encargaba notas para toda ocasión especial.

El señor Sosa consintió mucho a sus hijos en el sentido de la “publicidad” en esa era anti tecnología y ellos felices compraban hasta cinco diarios cada vez, para guardarlos para el recuerdo.

Walter en su misma cuadra del barrio Belén gozó de libertad para jugar con seguridad, porque por ese lado era sano y aunque su mamá trabajaba todo el día; el se sentía en un ambiente donde estaba resguardado, porque a pesar de que ese vecindario desde los 70s era zona de tolerancia para prostitutas, alcohólicos, entre otras hierbas; aparte de que sus dos papás le explicaban los peligros inminentes que rondaban tan cerca; Walter y José Luis no tenían nada que temer.

Los Sosa vivían en una casa multi familiar que se extendía de una calle a otra y ahí vivían su madre, hermana, abuelos, tíos, tías, primas y primos, por ende, pasaban rodeados de familia.



Los Sosa se criaron en el polémico Barrio Belén de Comayaguela, pero rodeados de amor y paz.

Por cualquier trecho que tomaran en esa zona, se encontraban a un pariente, lo que era una garantía de que su seguridad personal no corría peligro, la familia se cuidaba mutuamente.

El bus de ruta que los llevaba a su casa, los dejaba precisamente frente a los prostíbulos,  pero como ya estaban bien entrenados y su papá era rígido en la disciplina; ellos jamás tomaron rumbo por donde no debían.

Las hetairas algunas veces les decían cosas o les gritaban que fueran donde ellas; pero ellos seguían su camino directo al hogar.

Walter solo una vez en su vida se sintió en peligro de verdad siendo niño o adolescente, y fue a los ocho años, cuando estando en la Dionisio de Herrera poquito antes de la hora de salida; llegó un hombre desconocido a decirle al supervisor escolar, que venía a recoger a Walter (José Luis ya estaba en secundaria), porque su papá no podía y lo había enviado a el.



Los hermanos Sosa hicieron su primaria en la reconocida escuela de generaciones,  Escuela de Ensayo Dionisio de Herrera.

Recuerda más o menos la contextura del señor y cuando le dieron el recado, Walter dijo que no iba a irse con el, porque no lo conocía y que en todo caso, hubiesen enviado a un familiar o amigo de la familia.

Le insistieron una vez a Walter pero el seguía firme en su postura y el hombre se tuvo que marchar.

Obviamente después cuando narró el hecho a sus padres, su papá le confirmó que el no había enviado a nadie.

Esa era una sombría era de “robachicos” y era evidente que a Walter lo tenían vigilado e investigado y quien sabe que destino hubiese corrido,  de no haber tenido la educación y el sentido común que le inculcaron en su casa.



Walter usó el número 24 para jugar con el equipo de baseball infantil de Bancahsa.

Estando en cuarto grado, a Walter le comenzó a interesar el deporte y tuvo el chance de formar parte del equipo de baseball de la Dionisio de Herrera y por medio del mismo, fue conociendo a más deportistas como el y por sus aptitudes formó parte de la Liga de Baseball Menor y logra llegar ser parte del equipo de baseball de BANCAHSA, en el que participó en campeonatos infantiles a nivel nacional.

A las prácticas y juegos lo llevaba su papá, pero cuando no podía, Walter se bajaba del bus en el cine Centenario y se iba caminando a sus prácticas en el Birichiche yéndose por un pequeño cerro que tenía un camino, con guante en mano.

Jamás se sintió en peligro en ese trecho y es que sin duda, eran otros tiempos, señores.



Walter practicaba baseball en el Birichiche y se iba caminando desde el Barrio Belén.

Estuvo nueve años jugando baseball y también practicó taekwando varios años.

Su papá le tomaba tremendas fotos jugando; Walter tiene en su poder una secuencia de ocho fotos anotando una carrera que le tomó el.

Dejó de jugar baseball por dos razones: porque quien lo llevaba era su papá y tras que este falleció el 5 de abril, 1994 (día de la muerte de Kurt Cobain), le tocaba irse solo y no le gustaba, porque estaba acostumbrado a hacerlo con su papá.

A los 14 años que tenía entonces, el impacto de la muerte de su amado padre lo combatió con la camaradería de sus compañeros de escuela y de equipo de baseball.



Don José Luis Sosa, a pesar de separarse muy temprano de su esposa; no descuidó jamás a sus hijos, los Sosa García.

Pero la segunda razón por la que dejó de jugar fue porque el vacío de su padre, le afectó su acción en las canchas, ya que a pesar de que seguía jugando; se distraía mucho imaginando que su papá estaba en la gradería viéndolo y le parecía escuchar sus silbidos.

Pero cuando volteaba a ver, no estaba y esto lo frustró y por eso dejó de ir.

Y con respecto a lo que llegó a ser una de las máximas actividades y placeres de su vida, el rock; Walter empezó a escuchar rock por sus compañeros de escuela en cuarto grado y por sus tíos que en la casa escuchaban a los grupos América, Chicago, Alan Parsons Project, Kansas, etc.



Walter me explica vivencias de su vida con toda la sinceridad que lo caracteriza.

El heavy metal lo aprendió a apreciar por José Luis, quien ya siendo un centralista, era un gran fanáticos de Angeles del Infierno y Iron Maiden.

Pero la influencia musical en general la tuvo dentro de su familia también, ya que su abuela materna Marcelina Bonilla que era una cantante nata, sin estudios musicales y era la voz líder en los coros de la iglesia católica que acompañaban rezos, misas, ceremonias.

Cuando Walter ya incursionaba en la guitarra, algunas veces le pidió que la acompañara cantando y cuando se equivocaba, ella lo corregía.

Actualmente la hija mayor que tiene Walter en su segunda unión formal, se llama Marceli en honor a su abuela, y la niña además canta igual que su bisabuela.



La segunda hija de Walter, Marceli, fue nombrada en honor a la abuela cantante de los Sosa.

A su padre le encantaba la música, era gran fan de Leo Dan y de jovencito lo fue a ver con la mamá de Walter cuando eran novios y como vio que su hijo menor pasaba encantado con el rock; cuando cumplió ocho años, le regaló un enorme paste en forma de guitarra en blanco y azul, como para incentivarlo a que aprendiera a tocar en serio un instrumento musical.

Lo mandó a hacer con la madrina de Walter llamada Bárbara,  residente en la colonia Río Grande la que elaboraba pasteles para la venta y del mismo comieron bien 70 personas y el pasó muy contento en su celebración y fue una enorme sorpresa recibir semejante presente de su papá.



Al cumplir ocho años, su papá le regaló este gran pastel de guitarra, como previendo el músicazo que llegaría a ser.

Desde esa edad, Walter supo que quería tocar guitarra y su primera se la regaló su mamá en 1995, era acústica en color beige con todo y su bolsa, la cual fue otra sorpresa porque no se lo esperaba.

Pero antes de interesarse en tocar guitarra, lo que realmente le encantaba a Walter eran los deportes; y eso era a lo que se dedicaba.

En 1992, obtuvo a su primer compinche rockero, nada menos que quien es el actual vocalista de Holocausto Erick Haiden Pavón, que era el único que andaba “mechudo” como el en su aula de clases.

Ya iban a tener que cortarse el pelo, porque ya era regreso a clases, pero al verlo, Walter se fue a sentar junto a Erick que estaba en una esquina, para ver si podían hablar.



Erick Haiden Pavón, actual cantante de Holocausto, conoce a Walter desde que comenzaban la adolescencia.

Fue como la escena del video de Blind Melon “No Rain” que habla de cuando ves a una persona con la que realmente te identificas en medio de los demás.

Le preguntó el nombre, que si le gustaba el rock y comenzó la platica de gustos personales.

Pavón le dijo que su banda era Iron Maiden y cuando Walter vio que el segundo nombre de el era Haiden, le preguntó si ese era un apodo que había adoptado por su afición a Iron Maiden y este le dijo que no, que ese casualmente, era su nombre real.



Quien lo diría que de imitar a los rockeros famosos y a los locutores de rock de los 90s, Walter y Erick llegarían a ser compañeros en Holocausto.

Comenzaron a intercambiar música y después quisieron montar una fantasía de que pertenecían a un grupo de rock llamado Lamento.

Recopilaban canciones con su pista instrumental y encima de las mismas, grababan voces con letras inventadas por ellos dos.

Además fingían ser locutores de radio rock e imitaban a Edgardo Zuniga Jr, entre otros.

Después de clases, los dos aleros se iban a la casa de cualquiera de los dos, a fantasear con su banda Lamento y se inventaron canciones llamadas “Sufrimiento” y “Restos Mortales”.



Walter aprendió a tocar guitarra acústica con un primo de la Escuela Nacional de Música.

Ahora que son compañeros en Holocausto, algunas veces antes de salir al escenario, Walter le recuerda a Erick esas pasadas y le dice: “Y mira adonde estamos ahora.”

Pero se desligaron, porque Erick se fue a otro colegio y es cuando Walter a los 13 años y llevándose con su primo Ekiel Valladares de su misma edad y siendo este alumno de la Escuela Nacional de Música y un buen guitarrista y fan de Guns & Roses; se sacaba los solos muy bien y cantaba las canciones.

Pero al solear, se sentía el vacío y por eso le dijo a Walter que le enseñaría a tocar para que lo acompañara y al ir aprendieron, hasta hacían mímicas como de que eran una banda sobre un escenario.



Eikel Valladares, el primo de Walter que le enseñó a solear como Slash.

En 1994, al perder a su papá; Walter se sabía una que otra canción, pero aun no se le despertaba una verdadera pasión por ejecutar rock.

Pero comenzó teniendo guitarra, comenzó a aprender más y en su primer año de la carrera de Comercio en el Instituto Central, ya amenizaba actos cívicos cantando temas populares del momento de Alux Nahual, también en cumpleaños.

Reconoce que su debut fue en un acto del Día de la Madre en su aula ante sus compañeros y lo primero que cantó en público,  fue “Animal Nocturno” de Ricardo Arjona.

Su madre se sorprendió, porque decía que Walter no cantaba ni en el baño.



La primera canción que tocó y cantó en público Walter Lenin Sosa.

Péro ese punto de partida fue determinante para Walter, porque observó lo bien recibido que estuvo por su público y decidió meterle de lleno a la música.

Ya en 1996, el jovencito comenzó a meterse en algo que se convertiría en un estilo de vida, algo que el no sospechaba para nada.

Ese año fue compañero de David Izaguirre, que ahora es doctor y que fue el fundador de la banda de rock Cannabis Sativa.

Pasaban practicando con las guitarras acústicas y aunque el nivel de Izaguirre era mucho más elevado que el de Walter, ambos se divertían juntos.



Walter confiesa que al conocer al guitarrista y ahora doctor David Izaguirre, su camino se escribió solo.

Izaguirre le pidió que ensayara algunas canciones pero en el bajo y Walter le hizo caso, ya que le dijo que le gustaba que fuera aplicado para aprender y que se las sacara bien esas rolas, porque alguna vez podían hacer algo en serio.

Al estar ambos listos, Izaguirre pidió permiso al Instituto Central para practicar en el colegio porque querían ver si podían formar un grupo musical y le anunció a Walter que tal viernes iban a tocar en cierto lugar del edificio y que el traería todos los instrumentos y al baterista para armarla.

Llegíó ese anhelado viernes que era un magno acontecimiento para David y el y Walter había conseguido un bajo con su amigo Mardem Bonilla, que era novio de una prima suya.



Mardem Bonilla, sonidista y buen amigo de Walter, fue quien le prestó un bajo para su debut en vivo con una banda de rock.

Los demás integrantes de Cannabis Sativa ensayaban por su lado y Walter ni sabía quienes eran para nada, pero vio llegar en el “Satán” (el carro de Izaguirre) a alguien con una cubayera de colegio en medio del bulto de instrumentos musicales.

Bajaron todo y lo cargaron al local donde sería el concierto, enfrente del área de Enfermería y observa que el chavo de cubayera de otro colegio, estaba armando la batería.

Walter se le acerca y le pregunta quien era y el chavo le responde con una voz bien seria y penetrante: “Yo soy el de la batería, Johan Padilla, mucho gusto.”

Y solo fue que dijera eso, se colocaron, Johan marcó cuatro y Cannabis Sativa comenzó su primer concierto ante 250 o más centralistas ubicados arriba y debajo de donde estaban ubicados.



El Instituto Central Vicente Cáceres en los 90s. Este fue el lugar en donde Walter Lenin Sosa se estrenó como músico de rock.

Ese es el comienzo de la historia de Walter Sosa y Johan Padilla, dos amigos entrañables y fieles compañeros de banda, han estado juntos en tres grupos de música original y no se cuantas de “covers”.

En ese debut de ambos como músicos en vivo, arrancaron con “Sweet Child O Mine” a las 5 de la tarde y entre otras, interpretaron “Bajo Control” y “Sin Tu Amor Nada Existe” de Rata Blanca, “Knocking On Heaven´s Door” en la versión de Guns & Roses,  “Sombras en la Oscuridad” de Angeles del Infierno, “Entre Dos Tierras” de Héroes del Silencio, entre otras y arrollaron.

Cannabis Sativa tocó entre el 96 y el 97,  Los Coquitos, una taquería de la colonia Hato de En medio que tenía un pequeño escenario, en gimnasios escolares, fiestas de patronato como ser la del Hato de En medio y del Barrio El Rincón, donde vive Johan,  en plazas de colegios, en los bares Arenas, Zanzíbar (donde tocaron unas tres veces),  y hasta en un Miss Tegucigalpa en Alejandro´s Discotec en el bulevar Morazán, amenizado por Salvador Nasralla.



Cannabis Sativa, la primera banda de rock de Walter, en Zanzibar en el bulevar Juan Pablo II de Tegucigalpa.

En Cannabis Sativa hubo miembros que llegarían a ser muy reconocidos en la escena metal nacional,  aparte de los futuros miembros de Profecía y Maintower, Walter y Johan; también estaba Alex Rivera, bajista de Holocausto, Liker Herrera, fundador y guitarrista de Profecía y Eikel Valladares, primo de Walter.

La banda a veces usaba el nombre de Leopardo, porque todos eran grandes seguidores de Pantera, pero sobre todo para “matizarla” en eventos y fiestas escolares o universitarias, que podían tener problemas por invitar a una banda con nombre de droga, que aunque no consumían estupefacientes, les pasaban ofreciendo a lo loco.

Cannabis Sativa compuso cuatro canciones originales y entre las mismas, una balada muy buena que Walter espera rescatar con la ayuda de Johan y grabarla.



Johan Padilla y Walter son amigos entrañables desde 1996.

Walter tuvo un restaurante en Juticalpa durante un tiempo en 1997 y ahí toco su banda también y con esa práctica, sintió que quería tomar el asunto de la música más en serio.

Liker Herrera como tocó también en Cannabis Sativa, vio el potencial que encerraba Walter quien tocaba el bajo en la banda y le dijo que armaran un grupo, que el ya tenía el concepto del mismo y las canciones y Walter le comentó que el tenía dos canciones ya hechas; y este le dijo que las incluirían en el repertorio.

Y acto seguido fueron a la casa de Liker, le mostró las canciones y Walter aceptó apoyarlo, pero le dijo que no quería tocar bajo, sino guitarra, porque José Luis, sabido de que su hermano ya estaba tomando en serio la música;  le había enviado de Estados Unidos, una hermosa Carvin negra.



La Carvin Flying V negra que José Luis le envió a Walter y con la que tocó con Cannabis Sativa y haría carrera con Profecía.

Walter que se moría por Dave Mustaine, quería ser como el; que cantaba y tocaba la guitarra y Liker le dijo que le dieran viaje, que probaran a ver como salía y así fue como junto a Mario Huezo en batería y un bajista de El Pedregal, hermano de Nelson de la banda de thrash de esa colonia,  Necroptus, arrancó la primera formación de Profecía.

Profecía era la primera banda de heavy metal épico del país y llegó a convertirse en un ícono de nuestra música pesada.

El bajista de El Pedregal no duró mucho y en su lugar entró Darío Duque, otro músico de las colonias Hato de En medio y Bella Oriente de donde procedían la mayoría de los Profecía y esa fue la alineación estable que hizo historia.



En el debut de Profecía en unas canchas del Hato de En medio, Walter tocó con la guitarra que le obsequió su hermano.

Practicaban en casa de Mario en la Bella Oriente y su debut fue en unas canchas deportivas del Hato de En medio en una actividad del patronato y aunque había mucha gente, solo una persona pasó a verlos de frente adonde tocaban.

Se sospecha que esa persona era el ex bar tender de Zanzíbar Zona Rock en Tegucigalpa, Alexander Dark.

Profecía se fue a tocar a diversos lugares de Tegucigalpa, Villanueva, Comayagua, Puerto Cortés, Siguatepeque, San Salvador y Walter se sentía totalmente satisfecho porque tenía cierta habilidad ya, pero tenía mucho que recorrer para tener un buen nivel.



El disco debut de Profecía y de Walter “Ezequiel 18”, grabado con un mexicano en la colonia Bella Oriente.

Liker dejó que Walter aportara sus dos canciones para el disco debut de Profecia “Ezequiel 18” que eran “Quemando Yerba” (letra de José Luis) y la balada “Olas de Poesía” que es toda de su autoría.

Estas canciones, especialmente la primera, le encantan a la gente y es uno de los clásicos del metal nacional.

A fines de 1999, se vino una oleada de grabaciones hechas por Miguel Távera, un extranjero que capturaba las canciones en su estudio portátil (M.A.T Studios) y fue cuando deciden grabar “Ezequiel 18” con el en casa de Mario Huezo durante todo un fin de semana comenzando un viernes.



Miguel Távera, toda una eminencia del metal subterráneo mexicano, fue quien grabó “Ezequiel 18” con su estudio portátil.

Acamparon en dicha casa y fue una experiencia única, logrando salir el disco en el 2000.

(Miguel Angeles Távera es considerado una leyenda del metal subterráneo mexicano y es guitarrista de la banda Foetimat.)

Para Walter, “Ezequiel 18” es un disco buenisímo y considera que refleja el talento innegable de Liker Herrera, un compositor único con una musicalidad muy amplia al que admira mucho.

Es un disco muy aceptado por la gente metalera hondureña por razones evidentes, pero con respecto a su propio trabajo vocal, Walter no se siente conforme para nada.



Profecía en casa del baterista Mario Huezo junto a Miguel Távera, cuando grababan “Ezequiel 18”.

Reconoce que tuvo muchas debilidades en ese tiempo: impostaciones, no tenía vibrato, desentonaba bastante, fallas en dicción y respiración; pero considera que como sea, ese fue su inicio y siente que el disco se hizo como mejor se pudo en esa era de recursos limitados y que el se refleja más en todos los avances que ha logrado desde entonces.

Pero Walter no pudo promover gran cosa el disco “Ezequiel 18”, porque en el 2000 partiría para Nueva Jersey a vivir un tiempo con su hermano José Luis, el que pasaba por malos momentos por su ruptura matrimonial y para Walter se volvió prioridad, ir a a su lado para acompañarlo y apoyarlo.



Arte interior de “Ezequiel 18” con la alineación que lo grabó.

Les anticipo a sus compañeros que se iría, pero no especificó por cuanto tiempo y entonces la banda consiguió a Allan Janser de vocalista, y la última vez que Walter tocó con ellos antes de irse fue en Villanueva y con Janser ya en vocales.

La banda lo decidió así para que Janser fuera “calentando” y se fuera adaptando a la música de Profecía antes de que Walter se fuera y se quedó como vocal los tres años que estuvo fuera del país.

El día que llegó Walter a Nueva Jersey, José Luis lo recibe con un boleto para ir a ver a Pantera al día siguiente al E Center y vivió un inolvidable verano 2000 y cuando a José Luis le tocaba regresarse a Honduras, que se suponía que Walter tenía que volver con el; optó por quedarse en dicho país.



Walter arribó a Jersey City, Nueva Jersey en el verano del 2000, para darle apoyo moral a su hermano.

Walter se había llevado a su entonces pareja y a su hija de menos de un año a Nueva Jersey, la niña se reunió con sus papás cuando su abuela la llevó.

Walter había hecho una vida personal allá, trabajaba y además formó una banda de rock llamada Love Pain con unos colombianos y de ahí nacen varias canciones que formarían a ser parte del repertorio de Maintower “Puertas”, “El Portal” y “Sacra Noche”.

Pero no niega que su vida era un descontrol y que eso pasó desde que fue a su primer concierto en Jersey, reconoce que el no tenia capacidad de vivir una vida normal, a pesar de sus esfuerzos.



Los hermanos Sosa fueron a ver a Pantera al día siguiente de la llegada de Walter.

 

Walter es una persona muy espontánea y reconoce que no podría controlar el anhelo de andar en conciertos y bares y demás formas de diversión para rockeros viviendo en Estados Unidos y que por eso se le hacía muy difícil trabajar normalmente allá.

No tiene fuerza de voluntad de y en Estados Unidos no se puede dar el lujo de actuar a como salgan las cosas y quizás por eso es que incluso en Honduras,solo trabaja medio tiempo como maestro en el Instituto Abelardo Fortin de Comayaguela.

Y por ese “patin” que llevaba, es que tuvo problemas con su pareja, a pesar de los esfuerzos que hizo para sacar a flote la relación y por ende, se separaron, y regresó a Honduras a mediados del 2003 y ella se quedó allá con la hija de ambos, la que ya tiene 19 años y con la que apenas tiene contacto, siendo esa la gran cruz en su vida.



José Luis y Walter convivieron juntos en Estados Unidos, para no separarse como hermanos.

Walter reconoce que fue 100% egoísta con su hija primogénita, puesto que no hizo todo lo que pudo haber hecho por ella, y admite que se dedicó más a buscar cumplir sus sueños y se dio cuenta que Estados Unidos estaba muy bien para divertirse, pero que sus metas, no iba a cumplirlas ahí.

Walter vive con ese gran vacío e ignora por cuanto tiempo más tendrá que vivir con ese peso de conciencia y pesar.

Pero ya tiene otras dos hijas con su esposa Gaby, las que son su mayor tesoro y por las que ahora lucha día a día.



Durante el bombardeo de las Torres Gemelas, Walter estaba trabajando y vio parte del desastre en televisión, muy cerca del lugar del siniestro.

Estuvo en las Torres Gemelas de Nueva York dos días antes del bombardeo de las mismas y al momento de la tragedia se encontraba trabajando, pero pudo ver los hechos cuando se caía la segunda torre por la televisión y se asustó mucho.

Fue a ver a Megadeth, su banda favorita, pocos días después; el único grupo de metal que no canceló sus compromisos a pesar del luto que guardaba el país.

Cuando Walter se regresó el 27 de junio del 2003 a Tegucigalpa (casualmente su hija mayor nació en esa fecha), venía preparado para la acción.

Johan Padilla había asistido a su despedida en el 2000 y fue al primero al que llamó, para informarle que estaba de vuelta.



Mario Huezo, baterista de Profecía, tenía un bar en el Infop, en donde Walter quiso ir a tocar con Profecía.

Johan le informó que habían unas ferias en el INFOP en donde se estaban presentando bandas de metal y que Mario Huezo tenía un “chupadero” ahí y procedió a hablarle a todos sus ex compañeros (con excepción obviamente de Janser) y les sugirió que se reunieran y les propuso que tocaran, porque el ya estaba de vuelta y disponible.

El sábado de esa semana fue la reunión y platicaron, tras terminar Liker Herrera vió a solas a Walter, le dio la mano, le entregó las canciones nuevas y la camiseta de Profecía y le dijo: “Bienvenido.”

Acto seguido, se presentaron en el Infop en un concierto grande con G.O.D y Blasfemia y fue un éxito, tanto así que Walter se sintió realizado.



Walter celebró su regreso a Profecía tocando junto a G.O.D. y Blasfemia en agosto, 2003.

Y estuvo cantando Profecía por los siguientes casi tres años y fue cuando participó en la internacionalización de la banda, porque fue cuando se presentaron en San Salvador en un ring de pelea en el marco de un festival larguisímo del Rockers Club El Salvador.

Esa noche, en la penúltima canción a Walter se le reventó una cuerda de la guitarra y entonces al estilo Jon Bon Jovi, se la tiró a la espalda y siguió cantando.

Los recibieron arrolladoramente y Walter asegura que el nivel de Profecía andaba alto, porque Johan le añadía poder y precisión al grupo y además, el ya tenía algo más de experiencia que antes.



Profecía debutando en vivo en El Salvador.

Esa noche Walter se llevó un susto muy grande en las calles de San Salvador.

Le comentó a José Luis que deseaba salir temprano para Honduras y de madrugada,  se fue a comprar los boletos a la terminal de bus.

Al llegar le comunicaron que el bus para Honduras salía en 20 minutos y se fue corriendo hacia el hotel a despertar a su hermano y cuando iba en su carrera; se detiene una patrulla de policía y escucha por el altavoz que dicen: “Parate bichito sino queres que disparemos!”.



Profecía rumbo a El Salvador, su primera experiencia internacional.

Era normal que lo vieran sospechoso, por ser un joven de pelo largo, vestido de negro y corriendo por la calle de madrugada.

Le preguntaron si andaba armado, que si venía de cometer algún delito y Walter algo nervioso, les explicó lo que pasaba y tras enseñarles su identidad, lo dejaron ir.

Walter comprende que la policía hacia su trabajo, porque las maras en El Salvador para esos días, ya eran una tremenda amenaza.

Tras halar a su hermano a la terminal, lograron llegar a tiempo y fue la primera vez que ambos viajaron en un bus de dos pisos y se fueron en la parte de arriba y se venían riendo del susto de Walter.



Los Sosa, una unión irrompible.

Walter siente que eso pasó cuando iba a buscar a su hermano, porque ambos están siempre juntos en los mejores y en los peores momentos.

Anduvieron tocando por muchos lados de Honduras con Profecía y dicha banda fue toda una escuela para Walter de puesta en escena y adiestramiento instrumental y asegura que adonde se presentaran, barrían, porque andaban “conectados”.

Practicaban constantemente en casa de los Sosa, José Luis les hacía café para que se mantuvieran activados.



Profecía y la alineación que grabaría “Guerras Legendarias”.

En el 2004 grabaron el segundo disco “Guerras Legendarias” en el Iher con Rafael David, lo cual cambió el nivel del sonido por ser un estudio profesional y con un entendido en la materia.

Fue algo retador para Walter grabar ese disco y una gran experiencia y el nivel de la banda se impone mucho más, porque aquí participa ya el peso de la experiencia y la destreza innegable de Johan Padilla.

Considera que “Guerras Legendarias” supera mucho a “Ezequiel 18”, lo califica como disco exquisito y muy profesional, porque irradia madurez musical en ellos.



“Guerras Legendarias” de Profecía es de los mejores discos de metal catracho que se han hecho.

Agrega que es un disco conceptual que narra la historia de la guerra en el Medio Oriente en tres partes y musicalmente es muy bueno, ya que las capturas que hizo Rafael David son impecables y piensa que es uno de los discos de metal nacional, que mejor suena.

Walter aportó la canción “El Caminante” y este disco lo promovieron masivamente en la mayoría de los eventos de metal que se dieron en esos primera mitad del nuevo Milenio en Honduras y el concierto que Walter considera que dejó la mejor huella en Profecía, fue cuando le abrieron a Delirium en Sports Car, el que fue un rotundo éxito.

El guarda esa grabación con mucho aprecio.



Walter grabando “Guerras Legendarias”, pero en su cabeza ya bullían otras ideas.

Profecía andaba una alineación muy sólida y Walter piensa que aunque el disfrutaba mucho estar en la banda, hubo cambios que comenzaron a darse en el, a raíz de que se metió a estudiar Música en la Universidad Pedagógica Nacional.

A Walter le encantaba el heavy metal épico, del que llegó a tener sus propias influencias dentro de ese tipo de música y se sentía a gusto con la propuesta de escenarios medievales y de civilizaciones milenarias y la fantasía,  pero con la madurez que fue adquiriendo, empezó a sentir necesidad de expresar otras cosas de la vida real, dentro del contexto socio político.



Liker Herrera, creador y líder de Profecía, no aprobó la aparición de Maintower y era comprensible.

Por eso fue que sin consultarle a Liker, decidió fundar su propio proyecto de solista al que llamó Maintower y por la inmadurez que aun tenía, le perdió interés a los temas de Profecía y quiso empezar a hacer su propio emprendimiento musical, pero de forma rebelde, sin tomar en cuenta la opinión de sus compañeros.

A Liker no le pareció para nada que el fundara Maintower y en el último toque que tuvo Walter con Profecía que fue un sábado en Villanueva, Cortés;  tuvo una pequeña discusión con su compañero, porque tanto el como los demás, observaron que el ya tenía otros horizontes evidentemente.



A pesar de tener problemas con su amigo Liker Herrera, Walter sacó adelante su proyecto Maintower el solo.

Además Walter quería venirse inmediatamente después de tocar, porque el domingo tenía un concierto de Maintower en una disco del bulevar Morazán, al lado de bandas como Vendetta y Folback, y dicho evento fue un éxito.

Y poco después, solo llegaron a recoger los instrumentos musicales a casa de Walter y de esa forma, el supo que ya no formaba parte de la banda.

Ese era la oportunidad que tenía Walter de atravesar un portal y entrar a un nuevo y desconocido territorio, que el conquistaría totalmente.



Maintower, el comienzo de la mejor aventura de la vida de Walter Lenin Sosa.

CONTINUARÁ……